¡No se pega!
Por qué lo hace y cómo corregirle
Todos los niños pasan por una fase “pegona”. Saber cómo debemos reaccionar con ellos para que dejen de comportarse así es el modo de evitar que este mal hábito se perpetúe.
Es normal que los niños pequeños, sobre todo los varones con edades comprendidas entre los 18 meses y los 3 años, exterioricen sus sentimientos, frustraciones y deseos de manera física, pegando a los que tienen más cerca.
Afortunadamente, estas formas de desahogo tan agresivas no denotan que los pequeños sean violentos, sino que aún no saben controlarse, expresarse ni relacionarse bien.
La madurez necesaria para alcanzar estos logros la van consiguiendo gracias al tiempo (que en este caso juega a su favor), a sus propias experiencias (que les van enseñando a comportarse) y a las pautas que los padres les vamos dando.
Y es que, aunque estas reacciones entran dentro de la normalidad, no podemos dejarlas impunes argumentando que forman parte del desarrollo, porque si “pasamos” de ellas, nuestros hijos pueden pensar que aprobamos su modo de actuar y que la violencia es una forma lícita de comportarse con los demás.
DEBES INTERVENIR ENSEGUIDA
Por ello, cuando tu niño pegue a otro debes intervenir enseguida.
• Sepárale del pequeño y dile muy seria, mirándole a los ojos y manteniendo algún contacto físico con él (cógele de la mano o tócale el hombro), que no te gusta nada lo que ha hecho. Critica su acción, pero no le critiques a él como persona (si le llamas malo puedes mermar su autoestima). Simplemente ha hecho algo incorrecto y tu labor es enseñarle a comportarse bien. Emplea un tono de voz firme y rotundo, pero no elevado: la contundencia convence, mientras que los gritos restan autoridad.
• Espera unos instante hasta que se tranquilice y una vez que se haya serenado, acompáñale a pedir perdón al otro niño y a darle un beso como muestra de arrepentimiento.
• Si vuelve a pegarle, prívale de algo que le guste mucho. Por ejemplo, si estáis en los columpios, cógele de la mano y volvéos a casa. Así comprenderá que su comportamiento agresivo tiene unas consecuencias negativas de las que no se va a poder librar (eso sí, tienes que ser consecuente con tu castigo y cumplirlo hasta el final, porque si se lo levantas en cuanto rompe a llorar, dejará de ser efectivo).
• En adelante vigílale de cerca cuando esté con otros niños y si ves que alguno le está poniendo nervioso, anticípate a lo que puede ocurrir: distráele con otra cosa o ponle a jugar cerca de otro pequeño con el que haga mejores migas. Y, eso sí, evita que se te escape la frase “no se te ocurra pegarle”. Sin querer, reforzarías su actitud “pegona”.
Soluciones para cada caso
Para erradicar la conducta agresiva de tu hijo, debes reflexionar sobre los motivos que le llevan a comportarse de esta manera y actuar en consecuencia.
AÚN NO HABLA
O si ya sabe hacerlo, carece de las palabras suficientes para poder expresar lo que siente (por eso arranca al otro niño el juguete que tiene, en lugar de pedírselo por las buenas).
Qué hacer. En este caso debes enseñarle palabras que definan sus sentimientos como “ya veo que te gusta ese camión” o “podemos hacer turnos para que juguéis los dos”. Así, además de ir archivando en su memoria las palabras idóneas para expresar sus vivencias, sentirá que le comprendes y esto le ayudará a superar su malestar. También es muy positivo que le abraces. Al estrecharle entre tus brazos impedirás que haga daño al otro niño, le “obligarás” a reflexionar sobre lo que pensaba hacer y, al mismo tiempo, se sentirá reconfortado.
INTENTA QUE LE PRESTES ATENCIÓN A CUALQUIER PRECIO
Incluso a base de recibir tus reprimendas.
Qué hacer. Si crees que es el caso de tu hijo, corrígele cuando pegue a otros niños, pero hazlo con brevedad. Por el contrario, dedícale tiempo y palabras de halago cuando se porte bien con ellos.
NO TOLERA LAS FRUSTRACIONES
Por eso la paga con los demás cuando se le cae su torre de cubos, o al comprobar que no es capaz de ponerse el zapato que se le acaba de salir...
Qué hacer. Reacciona así porque tiene mucho amor propio. Para evitar que se sienta frustrado y se enfade por ello, no hagas por él lo que puede conseguir solo. Hazlo tú primero, delante de él, para que vaya tomando nota de tus movimientos y luego pueda repetirlos correctamente, o llévale la manita para que vaya haciendo lo que se propone con un pelín de ayuda por tu parte. Al comprobar que puede tener éxito se sentirá satisfecho de sí mismo y no se enfadará tanto ni le entrarán ganas de pegar a los demás.
TE IMITA
Si tú de vez en cuando le das un cachete o un pescozón para corregirle, él entenderá que hay ocasiones en las que sí está permitido pegar a los demás (e incluso pegaros a su padre y a ti).
Qué hacer. No le des ni siquiera un pescozón. Al hacer algo que le prohíbes le desconciertas y, en este caso particular, le incitas a agredir.
Tan mayor y sigue pegando
Pese a nuestras advertencias, es habitual que los niños continúen pegándose con otros pequeños hasta más o menos los 4 años. A partir de entonces ya disponen de un vocabulario lo bastante amplio y de una capacidad verbal lo suficientemente fluida como para poder comunicarse con palabras, dialogando, por lo que las peleas disminuyen.
Ahora bien, esto no siempre ocurre así y hay niños mayorcitos que siguen resolviendo sus problemas “a tortas”. A pesar de su aparente valentía, suelen ser niños que se sienten inseguros y esto les hace estar siempre a la defensiva: pegan primero para adelantarse a la posibilidad de que los agredan a ellos.
Si es el caso de tu hijo, préstale atención cuando le veas jugando tranquilo, no sólo cuando se meta con los demás, y muéstrate especialmente contenta con él cuando sea amable y generoso con otros pequeños. Así aumentarás su autoestima y la seguridad que tiene en sí mismo, lo que le ayudará a llevarse mejor con todo el mundo.
Hasta entonces también es importante que le facilites el trato con otros niños, pero de uno en uno o a lo sumo en grupos de dos, para que así se sienta más relajado con ellos, aprenda a relacionarse pacíficamente y descubra que no tiene por qué estar “de uñas” con nadie.
En cualquier caso, las peleas son inherentes a la evolución de los pequeños y, en contra de lo que a veces pensamos los adultos, no crean rencor ni resentimiento entre ellos. Por eso tras haberse dado una buena tunda son capaces de reanudar su juego juntos como si no hubiera pasado nada. Una prueba más de que, aunque a veces no lo parezca, tienen buen corazón.
LAS PELEAS TAMBIÉN TIENEN SU LADO POSITIVO
Aunque debemos enseñar a los niños la forma correcta de relacionarse, pelear por un juguete o por las normas de un juego, entre amigos, tiene beneficios:
• Los pequeños aprenden a valorar más sus pertenencias y a defenderlas.
• Se vuelven más independientes de los padres.
• Van adquiriendo una mayor autonomía y ganan también desenvoltura.
• Intentan hacerse entender, lo que les incita a mejorar su expresión verbal.
• Se percatan de que el resto de las personas también tienen sentimientos y van aprendiendo a pensar en los demás y a ponerse en su lugar.
• Se hacen más sociables, porque después de una pelea descubren que se lo pasan mejor llevándose bien con otros niños que pegándose con ellos.
Cómo actuar si tenemos un niño pegón
Te damos respuesta a las preguntas más comunes que se hacen todos los padres cuando su hijo se convierte en un "pegón" sin causa aparente.
¿CÓMO PODEMOS ENSEÑAR A NUESTRO HIJO A DEFENDERSE SIN PEGAR?
Si todavía es muy pequeño, procurad juntarle con niños tranquilos y si aún así le pegan, quitad hierro al asunto para evitar que se acobarde y enseñadle a acudir a un adulto en busca de ayuda. Si ya sabe hablar, enseñadle frases para defenderse sin agredir, como “si me pegas no vuelvo a jugar contigo”.
¿DEBEMOS INTERVENIR SI EN ALGUNA OCASIÓN SE PELEA CON UN AMIGO?
Sólo si van a hacerse daño. En este caso, separadlos sin poneros de parte de ninguno y distraedlos con otra cosa. Si se pelean por un juguete, haced turnos para que jueguen con él y si esto no les convence, guardad el juguete hasta que ambos acepten vuestra propuesta. Si no van a lastimarse, dejad que arreglen el conflicto solos. La experiencia les ayudará a conocerse mejor y quererse más.
NUESTRO NIÑO, CUANDO SE ENFADA, SE DA CABEZAZOS. ¿QUÉ HACEMOS?
Sujetadle para que no se lastime, explicadle que eso no se hace y animadle a correr por el pasillo o llevadle al parque para que se desfogue. Regaladle un muñeco e incitadle a abrazarlo y quererlo mucho. Si se habitúa a cuidarlo bien, proyectará estos sentimientos positivos sobre sí mismo y dejará de agredirse.
¿POR QUÉ MUERDE A OTROS PEQUEÑOS?
Muchos niños lo hacen porque les duele la boca y así, además de agredir al otro niño, mitigan su dolor. Otros muerden porque están muy contentos y no saben expresar bien sus sentimientos: en estos casos, morder es una muestra efusiva de cariño. Para que dejen de hacerlo hay que actuar de la misma manera que para eliminar las peleas.
Cómo actuar según el temperamento de los niños
Es difícil saber exactamente lo que es el comportamiento infantil "normal", o temperamento. Al igual que los adultos, existe una gran variedad de lo que se considera conducta "normal" en los bebés. Los bebés tienen necesidades, demandas, y comportamientos que pueden ser muy diferentes de uno a otro. Debido a que existe tanta variedad en el comportamiento infantil, muchos padres necesitan calmarse y saber que el comportamiento de su bebé es considerado "normal".
Existen tres amplias categorías de temperamento infantil que son usadas como guías para determinar el comportamiento infantil "normal". Los bebés que están en cualquiera de estas categorías se consideran "normales". De hecho, algunos bebés muestran características de más de una categoría. Esto también es perfectamente normal.
Recuerda que las categorías siguientes son nada más que una base. No todos los bebés caben perfectamente en uno u otra categoría. Los padres no deben preocuparse si sus niños demuestran características de una o más categorías. Los bebés son individuos únicos, y estas variaciones son normales también. Las tres categorías de temperamento infantil son: agradable, reservado, y difícil.
Temperamento Agradable
La mayoría de los bebés es de temperamento agradable, y están por lo regular de buen humor. Se adaptan fácilmente y rápidamente a situaciones nuevas y a los cambios de rutina. Los bebés en esta categoría tienen un horario regular para comer. Cuando tienen hambre o algo les molesta, reaccionan por lo general de forma amena. Cuando se encuentran inquietos, ellos encuentran por lo general formas de calmarse y consolarse solos. Estos bebés tienen generalmente un buen carácter.
Consejos para padres de bebés con temperamento agradable
El trato con los bebés de buen carácter es generalmente fácil. Es también una experiencia muy gratificante. Algunos bebés exigen tan poco que los padres piensan que su bebé no los necesita. Por esta razón, algunos padres pasan menos tiempo estimulando a sus bebés y comunicándose con ellos. Los padres que tienen bebés de temperamento fácil deben tener en mente que sus bebés necesitan mucho tiempo y atención, aún cuando no son muy exigentes.
Temperamento Reservado
Los bebés de temperamento reservado son generalmente tímidos. Esto bebés requieren más tiempo que otros bebés para adaptarse a la gente extraña y nuevas experiencias. Los bebés reservados pueden incluso rechazar o alejarse de algo o alguien nuevo. Ellos toman la vida con precaución. En lugar de ser físicamente activos, los bebés reservados son más propicios a observar cuidadosamente lo que sucede a su alrededor. Los bebes con este carácter pueden ser agitados más fácilmente. Cuando esto ocurre, ellos retroceden volteando la mirada o alejándose. Los bebés reservados también reaccionan lentamente y con quietud al hambre y otros malestares. Esto hace que los padres tengan dificultad en saber cuando sus bebés tienen hambre o están incómodos.
Consejos para padres de bebés reservados
Los padres de bebés reservados deben tener mucha paciencia. Estos padres deben tratar de exponer a sus bebés a nuevas situaciones mas a menudo, pero deben hacerlo despacio y con calma. Los bebés reservados se adaptan gradualmente a las nuevas situaciones, pero hay que darles el tiempo que ellos necesiten, sin presiones. Los padres deben de poner atención a las indicaciones de agitación de sus bebés y deben saber cuando alejarlos de tales situaciones cuando estas ocurren.
Temperamento Difícil
Los bebés de temperamento difícil están casi siempre ocupados en actividades físicas. Los bebés con este tipo de carácter son a veces muy inquietos, y se distraen fácilmente. Los bebés difíciles responden vigorosamente al hambre y a otros malestares. Su llanto es a menudo fuerte e intenso. A veces, estos bebés son difíciles de consolar cuando están inquietos. También tienen dificultad consolándose a ellos mismos. Estos bebés son usualmente de sueño ligero, y requieren demasiada atención de sus padres.
Consejos para padres de bebés difíciles
Los padres de bebés difíciles se sienten a menudo culpables y creen equivocadamente que son responsables por el temperamento de su bebé. Estas emociones de culpa pueden a menudo causar sentimientos de incompetencia y ansiedad. Los padres de bebés que tienen temperamentos difíciles no deben sentirse culpables por el temperamento de sus bebés. En lugar de esto, se deben concentrar en proteger a sus hijos de situaciones y eventos que son desagradables. La consistencia es muy importante, así que deben establecer y adherirse a una rutina diaria. Los padres de estos bebés deben tratar de mantener la calma y tener mucha paciencia, y no deben de exigir demasiado de sus hijos. Estos padres deben saber también que sus bebés no van a tener siempre este tipo de temperamento. Conforme los bebés se acercan a un año de edad, muchas de las características del temperamento difícil habrán disminuido o desaparecido.
Conclusiones.
Los padres deben observar a sus bebés cuidadosamente para determinar qué tipo de temperamento tienen. Deben notar los hábitos de comer y dormir, como reaccionan sus bebés a situaciones nuevas, y su disposición. Los padres se pueden dar cuenta que sus bebés caben fácilmente en una de estas categorías. Por otro lado, los bebés pueden mostrar características de una o más categorías. Aún cuando el temperamento de sus bebés no puede ser definido fácilmente, los padres deben tener en mente que sus bebés son individuos. Existe una gran variedad de lo que se considera comportamiento infantil normal. Los padres no deberían sorprenderse o desilusionarse con el temperamento de su bebé. En lugar de eso los padres deben aceptar a sus hijos tal y como son, y aprender sus gustos y disgustos. Esto ayudará a los padres a desarrollar la mejor relación posible con sus hijos.
Orígenes de la conducta agresiva infantil
Una de las grandes dificultades de los padres es saber cómo tratar la conducta agresiva de sus hijos ya que, a menudo, nos enfrentamos a la desobediencia y a la rebeldía de ellos.
La agresividad es un trastorno que, en exceso, y si no se trata en la infancia, probablemente originará problemas en el futuro, cómo el fracaso escolar, la falta de socialización, dificultad de adaptación, etc.
¿qué podemos entender por agresividad en los niños?
Cuando se habla de agresividad, se está hablando de hacer daño, físico o psíquico, a una otra persona. De una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, corrida del pelo, etc., a otra persona.
Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año. Cuando el bebé nace, trae impulsos amorosos y agresivos que, con el tiempo y con el cuidado de los padres, empezará a construir vínculos afectivos y a desarrollar sus relaciones personales. Esta es una fase muy importante. Su personalidad será construida a partir de su conocimiento del mundo a su alrededor. Para eso, es necesario que el bebé se sienta protegido y cuidado en su entorno familiar.
La influencia de la familia
La familia es uno de los elementos más relevantes dentro del factor sociocultural del niño. La familia lo es todo para él. La familia es su modelo de actitud, de disciplina, de conducta y de comportamiento. Es uno de los factores que más influyen en la emisión de la conducta agresiva. Está demostrado que el tipo de disciplina que una familia aplica al niño, será el responsable por su conducta agresiva o no. Un padre poco exigente, por ejemplo, y que tenga actitudes hostiles, y que esta siempre desaprobando y castigando con agresión física o amenazante constantemente a su hijo, estará fomentando la agresividad en el niño. Otro factor que induce al niño a la agresividad es cuando la relación entre sus padres es tensa y conturbada. Dentro del factor sociocultural influirían tanto el tipo de barrio donde se viva como expresiones que fomenten la agresividad, como "no seas un cobarde".
Los factores orgánicos tipo hormonal, mecanismos cerebrales, estados de mala nutrición, problemas de salud, etc., también influyen en el comportamiento agresivo. Y dentro del factor social, el niño que no tiene estrategias verbales para afrontar las situaciones difíciles, será fácilmente conducido a la agresión.
Pautas que ayudan a controlar la conducta agresiva de los niños
El tratamiento de la agresividad en un niño, en los casos que sea persistente su conducta agresiva, debe estar sometido a un profesional especializado. El tipo de tratamiento que se utilizará dependerá del resultado de la evaluación que se haga. Lo primero que harán será identificar, a través de observaciones, charlas y entrevistas, los antecedentes (causas y reacciones a la frustración) y los consecuentes (qué es lo que gana con la agresión) del comportamiento agresivo del niño.
Teniendo en cuenta de que la conducta agresiva de un niño es un comportamiento aprendido y como tal se puede modificar, la intervención de los padres bien como de los profesores es muy importante. El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño. Si nos empeñamos en cambiar la conducta agresiva de nuestro hijo, y mantenemos la paciencia y la perseverancia, seguramente solucionaremos el problema.
Consejos contra la conducta agresiva infantil
se debe seguir un plan:
1 - Identificar el tipo de conducta, es decir, qué es lo que nuestro hijo está haciendo exactamente. Hay que ser objetivos y específicos en la respuesta. Si el niño patalea, grita, o de que forma expresa su agresividad.
2- Apuntar diariamente en una tabla, y durante una semana, cuantas veces el niño aplica la conducta de agresividad. Anotar qué es lo que provocó el comportamiento. Con lo cuál será necesario registrar los porques y las respuestas. Apuntar también en qué momentos los ataques agresivos son mas frecuentes.
3- Elegir dos objetivos para modificar la conducta: debilitar la conducta agresiva y reforzar respuestas alternativas deseables existentes en el repertorio de conductas del niño o en la enseñanza de habilidades sociales. Ejemplos:
- Existen algunas condiciones que proporcionan al niño consecuencias gratificantes para su conducta agresiva. Por ejemplo, si en el patio del colegio, no estando el cuidador, el niño sabe que pegando a sus compañeros, éstos le cederán lo que él quiera, habrá que poner a alguien que controle el juego hasta que ya no sea necesario.
- Reducir el contacto del niño con los modelos agresivos. Muéstrele a su hijo otras vías para solucionar los conflictos cómo el diálogo, el razonamiento, el establecimiento de normas, etc. Si los niños ven que los mayores tratan de resolver los problemas con tranquilidad, podrán imitar esta forma de actuar.
- Los padres deben reducir los estímulos que provocan la conducta. Enseñar al niño a permanecer en calma ante una provocación.
- Recompense a su hijo cuando éste lleve a cabo un juego cooperativo y asertivo.
4- Cuando esté determinado el procedimiento que utilizará, poner en práctica el plan. Debe continuar registrando la frecuencia con que su hijo emite la conducta agresiva para así comprobar si el procedimiento utilizado está siendo o no efectivo. Informar del plan elegido a todos los adultos que formen parte del entorno social del niño. Mantenga una actitud relajada y positiva y notarás los progresos. Al final, todos se sentirán mejor.
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él
En la infancia, son normales los ataques de agresividad. Lo que pasa es que algunos niños persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para controlar su fuerte genio, pudiendo sentirse frustrados delante del sufrimiento y del rechazo de los demás. Según las teorías del impulso, la frustración facilita la agresión.
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él. El problema es saber controlarlo. Muchas veces el niño provoca un adulto para que él pueda intervenir por él y controlar sus impulsos agresivos, ya que no puede con todo. Por eso, el niño necesita de un "no hagas eso" o "pare con eso". Los niños, a veces, piden una riña. Es como si pidiera prestado un controle a su padre o madre. Del mismo modo que los padres enseñan a caminar, a hablar, a comer, etc. a sus hijos, deben enseñar también a controlar su agresividad.
Controlar la agresividad del niño
Hay que tener cuidado solamente para que el niño no se convierta en un terrorista o sumiso, ni permitir todo ni devolver su agresividad con otra agresividad. La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es mas bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.
Educar a los niños es una tarea difícil, que requiere trabajo. Pero que vale la pena tentar acertar, tener equilibrio y consenso entre los padres para que en la educación del niño no ocurra fallo de doble comunicación. Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y probablemente se rebelará.
Cuando las peleas del niño son frecuentes qué deben hacer los padres
Los pequeños y los niños de edad preescolar a menudo se pelean por los juguetes. Algunos niños son premiados involuntariamente por su comportamiento agresivo. Por ejemplo, puede que un niño empuje a otro niño, airándole al piso y quitándole su juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niño agresivo se siente victorioso ya que consiguió el juguete. Es importante identificar si este patrón esta ocurriendo en los niños agresivos.
Cuando las peleas son frecuentes, esto puede ser una señal de que el niño tiene otros problemas. Por ejemplo, puede estar triste o alterado, tener problemas controlando el coraje, haber sido testigo de violencia o haber sido la víctima de abuso en el cuidado diurno, en la escuela o en el hogar. Las investigaciones han demostrado que los niños que son físicamente agresivos a temprana edad tienen la tendencia a continuar dicho comportamiento cuando son mayores. Los estudios también han demostrado que los niños que son expuestos a la violencia y la agresión repetidamente a través de la televisión, los videos y las películas, actúan de manera más agresiva.
Si un niño pequeño tiene problemas persistentes con la acción de pelear y de morder o exhibe un comportamiento agresivo, los padres deben de buscar la ayuda profesional de un psiquiatra de niños y adolescentes o de otro profesional de la salud mental que se especialice en la evaluación y tratamiento de los problemas del comportamiento en los niños pequeños.
Qué se debe hacer con los niños peleones
- La intervención temprana es mucho más efectivo. No esperes a que el niño empiece a mostrar un comportamiento más agresivo. Intervenga tan pronto observe que el niño se siente frustrado o que se esté alterando.
- Cuando los niños pequeños pelean a menudo, supervíselos más de cerca.
- Si el niño le da a otro niño, de inmediato separe los dos niños. Luego trate de consolar y atender al niño que ha sido golpeado.
- Al bebé que comienza a caminar (de 1 a 2 años) dígale: "NO SE DA. DUELE CUANDO DAS".
- Al niño pequeño (de 2 a 3 anos) dígale: "YO SÉ QUE TIENES CORAJE, PERO NO DES. CUANDO DAS DUELE" Esto comienza a enseñarle la empatía hacia otros niños.
- NO le dé al niño si le está dando a otros. Esto le enseña al niño a usar comportamiento agresivo .
- Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas entre hermanos.
- Enséñales que la agresión no es la forma correcta para conseguir lo que uno quiere. Por ejemplo: imaginemos el caso de dos niños, uno de 6 y otro de 4 años de edad. El mayor está jugando con una pelota hasta que el más pequeño aparece para quitársela. Y ahí se forman peleas y griteríos. El pequeño grita y patalea porque quiere la pelota. Intervenimos y exigimos que el mayor conceda la pelota al más pequeño. Con eso estaremos reforzando de una manera positiva a que el pequeño siempre patalee y grite para conseguir lo que quiere.
Pegar y Morder: 18 maneras de parar
Las manos y los dientes en crecimiento, frecuentemente se meten en problemas. Los niños pequeños, muerden y pegan sin pensar en las consecuencias. Los mordiscos y golpes, hacen daño y deben ser corregidos, antes de que hagan daño a los cuerpos o las relaciones.
1-. ENTIENDA PORQUE LOS NIÑOS MUERDEN Y PEGAN: no se lo tome como algo personal. Los bebés muerden las manos (los pezones) que les alimentan. Todo lo que los bebés hacen se resuelve alrededor de su boca o sus manos. Las manos y los dientes son las primeras herramientas sociales, y aprenden a usarlas con las respuestas que obtienen. Tan pronto como los dientes erupcionan y las manos le agitan, los bebés experimentan y usan estos instrumentos sobre diferentes objetos, para ver que se siente. ¿y que hay más disponible y más familiar que la piel de los padres?. El trabajo de los bebés es usar estas herramientas: el de usted, enseñarle como. Estos pequeños mordiscos y golpes iniciales, tan malos como parecen, son comunicación llena de juego, no comportamiento irrespetuoso ni agresivo.
Los golpes y mordiscos agresivos son más comunes entre los 18 meses y los dos años y medio, cuando el niño carece de lenguaje verbal para comunicar sus necesidades. En su lugar se comunica mediante acciones. El morder, habitualmente para a medida que crecen las habilidades de comunicación, pero el pegar no.
2-.ENTENDER PORQUE LOS NIÑOS PEQUEÑOS (TODDLER) PEGAN Y MUERDEN: lo que en un niño pequeño son simplemente gestos socialmente incorrectos, pueden, si no son revisados, convertirse en comportamientos agresivos en los niños. Por esto es por lo que usted quiere eliminar esto del repertorio del bebé, antes de que forme parte del niño en crecimiento. Los niños se vuelven agresivos para liberar enfados, para controlar la situación, para demostrar poder o para proteger sus pertenencias en una batalla por juguetes. Algunos llegan al mal comportamiento en un intento desesperado para llegar a unos padres distantes.
La mayor parte de los comportamientos agresivos en la primera infancia, disminuyen en el momento en que el niño puede comunicarse con palabras en lugar de con acciones.
3-.CONSIDERE LA FUENTE: ¿Qué dispara un comportamiento agresivo? mantenga un diario (al menos notas mentales) que identifiquen la correlación entre los actos del niño y las circunstancias que lo favorecen. Por ejemplo: Kate mordió a Suzie durante el grupo de juego. S. tenía su pelota favorita. Era casi la hora de la siesta, había montones de niños en un sitio pequeño y S. es muy mandona.
4-. EL NIÑO QUE HACE DAÑO A UNO DE LOS PADRES: la bofetada en la cara es un comportamiento socialmente incorrecto con el que muchos niños experimentan. Reconduzca al “abofeteador” a un comportamiento socialmente aceptable: “choca esos cinco”. Igualmente reconduzca el morder: “no se muerde, hace daño a mamá”, poniendo cara infeliz y después reconduzca: “abraza a mamá, eso si me gusta”, poniendo cara feliz.
Una vez que el abofetear se ha convertido en una expresión de frustración (por ejemplo: se enfada porque no le dan un dulce) use las consecuencias naturales: firme pero calmadamente dígale: no se pega y póselo en el suelo. Seguirá estando enfadado por el dulce: verbalícelo para él, diga en palabras porque está enfadado. No permita que su hijo lo utilice como punching-ball. Dele el mensaje de que no permitirá que le haga daño. Si usted no permite que su hijo le haga daño cuando es muy joven, será menos probable que se lo haga a otros en el futuro, y que permita que se lo hagan a el: le está enseñando a decir no a las agresiones, por ejemplo levantando una mano para evitar el golpe, pero no devolverlo.
5-..TODDLERS QUE PEGAN A BEBÉS: si su hijo de un año y medio golpea con su martillo de juguete en la cabeza de bebés, retire todos los objetos con que pueda pegar Enséñele y dígale que no pegue y ofrézcale un gesto alternativo: se cariñoso, acaricia al bebé, mientras guía su mano.
6-. NO DEVUELVA EL MORDISCO: “el niño necesita aprender que los mordiscos duelen” puede usted razonar. Si pero no hay manera de que su hijo decida no morder si usted muerde. Utilice una método alternativo de “diente por diente”: lleve a su hijo aparte y dígale: “déjame que te enseñe el daño que hacen los dientes” y presione su antebrazo contra sus dientes superiores como si estuviera mordiéndose a si mismo, no de forma vengativa, sino como un padre mostrando algo: ¿ves como morder duele?. De esta lección inmediatamente después del mordisco. Usted quiere que su hijo aprenda a ser sensible con los sentimientos de los demás: una lección temprana es la empatía.
7-. MODELOS DE PEGAR: K. golpea a T. La madre de K. (avergonzada e irritada) rápidamente se acerca y golpea a K. en le brazo diciendo: -“no se pega”- ¿está usted tan confundido como K. ahora?. Ha sido usted empujado por vergüenza o enfado a hacer algo ilógico? Todos lo hemos sido. Así que planifique su mente con tiempo: que hará cuando su hijo pegue a alguien.
8-. NIÑOS QUE DAÑAN A OTROS NIÑOS: usted se da cuenta de que un niño pega a otro para obtener un juguete. Muéstrele y dígale una forma alternativa de obtener el juguete: “no pegamos a otras personas. Si quieres el juguete, esperas a que tu amigo termine o pregúntale a mamá y yo pondré un tiempo para compartir. Cuando yo quiero algo de ti no te pego para conseguirlo, te lo pido amablemente”. Si el que pega no colabora, pídale a la víctima que diga que no jugará con el hasta que pida perdón y deje de pegar. También impresione: como te sentirías si te pegara a ti.
9-. TIEMPO FUERA PARA EL AGRESOR: “morder hace daño, y es malo hacer daño, te vas a sentar a mi lado”. Habitualmente, los niños de dos años pueden establecer la conexión entre ser agresivos y las consecuencias. Anime a su hijo a decir “lo siento”. Si ya no está enfadado, puede que quiera dar un beso o un abrazo.
10-.SEA UN MODELO DE NO-AGRESIÓN: un niño que convive con la agresión será agresivo. ¿Cómo comunica usted el disgusto, maneja conflictos, y obtiene sus objetivos? La agresión es contagiosa. Los niños pequeños también copian los comportamientos agresivos de hermanos mayores. haga de esto una experiencia educativa: hábleles a los mayores de que son un ejemplo Por su propio beneficio y el de los pequeños, dígales que “limpien” su acto.
Arrancar cosas de las manos es un comportamiento agresivo propio de niños pequeños y preescolares (tenga cuidado de no ejemplificar esto sin intención quitándoles las cosa de las manos). De forma tranquila explíquele porque no puede tener la cosa que a agarrado y pídale que devuelva el objeto al niño o que se lo de a usted, Puede que tenga que ofrecer un “repuesto”. Si su hijo está a punto de dañar algo valioso o a si mismo use una vos firme y muestre con el lenguaje corporal que espera que lo deje inmediatamente.
Evite situaciones que sacan lo peor de los niños. En un cumpleaños, a una madre se le ocurrió organizar una búsqueda para los chicos, por toda la casa, además ofreció un premio para el ganador: la casa y los niños terminaron arruinados.
12-. SUAVICE: observe al niño pequeño que habitualmente tira juguetes y muñecos y los golpea. Mientras algo de este comportamiento es normal, si es frecuente puede ser una bandera roja de tensión y enfado. El niño corre riesgo de tratar a los humanos de esa manera. Además de investigar en la raíz del problema, favorezca un juego más tranquilo: “abraza al osito”, “quiere a la muñeca”.
13-. RECOMPENSE: los niños de más de tres años responden bien a la recompensa. Cree un panel de puntos por no pegar: “cada día que no pegue se dibuja una cara sonriente, y cuando tenga tres, iremos a comer juntos”.
14-. PROGRAME AUTOCONTROL: algunos niños impulsivos pueden pegar antes de pensar. Para niños de más de tres años, ayúdele a controlar esos impulsos, sugiriendo comportamientos substitutivos a los que el chico pueda recurrir cuando a su mente viene la palabra “pegar”: “tan pronto como sientas que quieres pegar, golpea una almohada o da una vuelta al patio”. Usted puede ser modelo de autocontrol: la próxima vez que piense en pegar a su hijo, hágaselo saber. sujete su propia mano y diga “no mano, no debes pegar”
15-. APLIQUE DOBLE DISCIPLINA: cuando el pegar se vuelve irrespetuoso y mina su autoridad, merece una doble dosis de corrección: de mamá y de papá. T. de cuatro años se enfadó y pegó a su madre. Inmediatamente ella lo sentó, le miró fijamente a los ojos e imprimió en el que bajo ninguna circunstancia debía pegar a sus padres, que ese comportamiento es intolerable y sería firmemente corregido, y le envió a su habitación. Después de este tiempo de exclusión, hablaron sobre su enfado. Más tarde compartió el hecho con su marido que habló con T. Reforzó la seriedad de la cuestión y le dijo que no le permitiría pegar a la mujer que el quería.. Este padre sabio, obtuvo más recorrido de su disciplina, haciendo saber sus sentimientos hacia su esposa.
16-. SUPERVISE: ni es bueno ni seguro dejar jugar sin supervisión a un niño agresivo con víctimas potenciales, sin padres a la vista. Si su hijo es agresivo, comparta su preocupación con los otros padres y profesores, y busque su colaboración para temperar el comportamiento agresivo de su hijo. No dude en comentar la situación, sin duda ellos también habrán pasado etapas de agresividad. De otra forma las agresiones pueden destruir una amistad.
Los profesores y cuidadores también deben estar vigilantes, para que la actitud no afecte a todo el grupo. En el establecimiento de un grupo los niños aprenden lo que es socialmente aceptable: si el foco está en el niño que muerde, o si perciben que morder es un comportamiento aceptable, pueden coger esta etiqueta y hacerlo parte de su repertorio. Mientras el comportamiento de un agresor debe ser atendido inmediatamente, no de la idea de que esta es la única manera de obtener atención. Asegúrese de encontrar la manera de premiar a los niños por su buen comportamiento.
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