lunes, 22 de febrero de 2010

La dermatitis o irritación de pañal

¿Qué apariencia tiene la dermatitis de pañal?
 
La dermatitis de pañal (también llamada irritación o rozadura de pañal) no siempre tiene la misma apariencia, pero si la piel bajo el pañal del bebé, sobre todo alrededor de la zona genital y entre las nalgas, se ve roja, lo más probable es que esté irritado. También es posible que la piel esté un poco hinchada y caliente.

La irritación podría ser muy leve, pequeños granitos rojos en un área muy pequeña, o bastante extensa, con zonas hinchadas, rojas y sensibles que se alargan hasta el vientre y los muslos del niño.
 
¿Por qué se irrita tanto la piel de mi bebé?
 
La dermatitis de pañal puede ser provocada por una serie de factores, desde un cambio en la alimentación del bebé hasta su propia orina. He aquí las causas más comunes:
 
• Humedad. Hasta el pañal más absorbente deja algo de humedad en contacto con la delicada piel del bebé. Y cuando la orina se mezcla con las bacterias presentes en las deposiciones, durante el proceso de descomposición se produce amoníaco, el cual puede ser muy irritante para la piel del bebé.

Aunque es verdad que si el bebé lleva pañales mojados por mucho tiempo aumenta la posibilidad de que tenga dermatitis de pañal, este problema puede afectar a cualquier bebé que tenga la piel sensible, aunque sus padres le cambien a menudo el pañal.
 
• Fricción contra el pañal o sensibilidad a ciertos productos. La irritación de tu bebé podría ser una consecuencia del roce del pañal contra su piel, sobre todo si es muy sensible a las fragancias y otros productos químicos utilizados en los pañales desechables, o al detergente usado para lavar los pañales de tela. También podría ser que los polvos o loción que le estés aplicando al cambiarle el pañal estén irritando su delicada piel.
 
• Cambios en la dieta. No es raro que los bebés empiecen a tener dermatitis de pañal cuando empiezan a comer alimentos sólidos o cuando incluimos nuevas comidas en su dieta. Cualquier alimento diferente cambia la composición de las deposiciones del bebé, al igual que también puede aumentar la frecuencia de éstas. Si le estás dando el pecho, la reacción en la piel de tu bebé incluso podría ser por algo que tú has comido.
 
• Infección. Por debajo del pañal la piel permanece cálida y húmeda, que es lo que más les gusta a las bacterias y a los hongos. Por eso es fácil que se desarrolle una infección por hongos o bacterias que dé lugar a la irritación de pañal, sobre todo entre los pliegues de la piel del bebé.
 
Además, si el bebé está tomando antibióticos (o si los estás tomando tú y le estás dando pecho) es posible que aparezca una infección por hongos, ya que los antibióticos no sólo destruyen a las bacterias nocivas sino también a las que cumplen la función de controlar a la población de hongos. Los antibióticos también pueden causar diarrea, que también puede provocar irritación.
El afta es una clase de infección por hongos que suele salir en la boca del bebé y alrededor de los pezones de la madre. Algunos bebés que tienen afta oral pueden desarrollar una infección por hongos también en el área del pañal.
 
¿Es necesario llevar al bebé al pediatra por una dermatitis de pañal?
 
Probablemente no. Con un poco de cuidado y dedicación, la mayoría de los casos de dermatitis de pañal se solucionan en tres o cuatro días sin la ayuda del pediatra.

Sí debes llamar al pediatra si la piel parece haberse infectado (tiene ampollas, granitos de pus, áreas con secreción amarillenta, o heridas abiertas). Es posible que el pediatra le recete un antibiótico oral.

Si la irritación ha sido causada por una infección de hongos, probablemente te recete una crema contra los hongos que se aplicará sobre la zona afectada. También debes llamar al pediatra si el bebé empieza a tener fiebre o si la irritación no desaparece tras varios días de tratamientos caseros.
 
¿Cuál es el mejor tratamiento para la dermatitis de pañal?
 
Mantén al bebé limpio y seco cambiándole a menudo el pañal. Tal vez hasta tengas que despertarlo en medio de la noche para hacerlo.
 
Enjuágale bien el área genital y el culito cada vez que le cambies el pañal. A algunos padres les gusta tener a la mano bolitas de algodón y una botellita de agua templada (puedes mantenerla en un recipiente térmico) para rociar y limpiar con delicadeza el área. Sécale la piel aplicándole la toalla con suavidad y sin frotar.

Si usas una crema protectora después de cada cambio de pañal — de esas que forman una capa impermeable sobre la piel —, ayudarás a proteger la piel irritada del bebé de sus deposiciones y orina. Hay varias cremas buenas a la venta, incluyendo los ungüentos o pomadas a base de petrolato y de óxido blanco de zinc, que es más pastoso y muy eficaz para proteger pieles muy delicadas.

Al ponerle el pañal, déjaselo un poco flojo, o usa una talla un poco mayor para que circule más el aire. Si usas pañales de tela, no le pongas cubiertas de plástico. Si compras pañales desechables, prueba una marca diferente para ver si el cambio ayuda.

Si hace buen tiempo y tu bebé puede jugar fuera o en una habitación con un suelo fácil de limpiar, déjalo sin pañal (y sin crema protectora) tanto tiempo como sea posible todos los días. El contacto con el aire acelera la cura.
 
Asimismo, plantéate dejarlo dormir sin pañales siempre que tenga la piel de su culito muy irritada. Cubre el colchón con un protector impermeable bajo la sábana.
 
¿Cómo se puede prevenir la dermatitis de pañal?
 
Las siguientes medidas funcionan muy bien:

1. Lo mejor que puedes hacer para prevenir la irritación es mantener el área genital y el culito del bebé lo más seco posible, o sea que cámbiale el pañal tan pronto como notes que lo tiene mojado o sucio.

2. Limpia cuidadosamente el área genital cada vez que lo cambies. Sécale la piel delicadamente con un pañito o una toalla, y nunca se la frotes.

3. Si el pequeño parece tener una propensión a la dermatitis de pañal, úntale una capa fina de crema o pomada protectora cada vez que lo cambies. Hay varias buenas cremas protectoras a la venta, incluyendo los ungüentos o pomadas a base de petrolato y de óxido blanco de zinc (pastoso y muy eficaz para proteger pieles muy sensibles). Puedes usar petrolato puro (vaselina) como crema protectora, pero tiene el inconveniente de que se quita fácilmente con la fricción del pañal.
 
4. Evita los polvos de talco, ya que el bebé puede aspirarlos y son dañinos para sus pulmones. Si te gusta usar polvos, elige unos que estén hechos a base de almidón de maíz (maicena). Échalos primero en tu mano — lejos de la carita del bebé — y nunca directamente sobre su cuerpo o cerca de él para que no los respire, y mantén el recipiente siempre fuera de su alcance. Siempre que le cambies el pañal, limpia bien los polvos que se hayan acumulado entre los pliegues de la piel del bebé.

5. Cuando llegue la hora de incluir alimentos sólidos en su dieta, añádeselos de uno a uno. Si esperas un par de días para probar un nuevo alimento, será más fácil determinar si ese alimento le está causando la irritación, y eliminarlo de su dieta.

6. No le pongas el pañal tan ajustado que no permita que circule el aire. La ropa suelta ventilará mejor toda la piel bajo el pañal. Por el mismo motivo, evita también los cobertores de plástico y otros materiales impermeables.

7. Si usas pañales de tela, no los laves con detergentes que contengan fragancias ni uses suavizantes: ambos pueden irritarle la piel. Lava los pañales en agua caliente y enjuágalos dos veces. Puedes también agregar media taza de vinagre al agua del primer aclarado para eliminar los residuos de productos alcalinos irritantes.

8. Dale el pecho a tu bebé tanto tiempo como sea posible. Tu leche aumentará su resistencia a las infecciones en general, reduciendo la posibilidad de que necesite antibióticos, que pueden provocar la irritación de pañal.

9. Si llevas a tu bebé a una guardería, asegúrate de que las personas que lo cuiden comprendan la importancia de seguir estas recomendaciones para prevenir la dermatitis de pañal.

Cómo cambiar pañales: una guía para los nuevos padres
 
El arte de cambiar pañales
 
A no ser que te hayas criado con varios hermanos pequeños o que hayas sido una dedicada tía, necesitarás un poco de práctica para aprender el arte de cambiar pañales. Te aseguramos que sí lo vas a dominar, y pronto, ya que en las primeras semanas tendrás muchísimas oportunidades de entrenarte. La práctica te llevará a la perfección, pero no sin antes tener que pasar por algunos pañales colocados al revés, otros que pierden su contenido, y hasta alguna salpicadura accidental si tienes un nene. Mientras tanto, puedes mejorar tu entrenamiento siguiendo los consejos de esta guía paso a paso.

Prepárate
 
Lávate y sécate las manos (puedes utilizar una toallita desechable).

Elige un lugar calentito, limpio y seco para cambiar al bebé. Puedes usar un colchoncito especial para cambiar bebés, pero también te servirá una toalla, un pañal de tela limpio o cualquier otra superficie suave y cálida.
 
Prepara todo el material necesario. Si usas pañales desechables, necesitarás un pañal limpio y una bolsa de plástico; si usas pañales de gasa o toalla, necesitarás un pañal limpio, imperdibles y un pantaloncito impermeable y si usas pañales de tela ajustados: un pañal limpio y un cubre pañales.

Cómo cambiar un pañal desechable
 
Las ilustraciones correspondientes a las instrucciones paso a paso seguirán apareciendo de forma continua.

1. Suelta los cierres adhesivos del pañal y dóblalos hacia atrás, pegándolos sobre sí mismos para que no se adhieran a la piel del bebé, pero no le quites todavía el pañal sucio.

2. Si hay caquita, límpiala primero con el propio pañal, teniendo cuidado de tapar el pene (si es un niño) con una toallita por motivos de higiene y para evitar la "salpicadura" que mencionamos anteriormente.
 
3. Con una mano, sujeta al bebé por los tobillos y súbele levemente las piernas levantándole un poco el culito. Aunque este gesto parezca un poco raro, es una manera muy eficiente de hacerlo.

4. Dobla por en medio el pañal sucio y déjalo debajo del culito del bebé, con la parte sucia en el interior del pañal.

5. Usa una toallita desechable para bebés o una toallita de tela mojada para limpiar cuidadosamente el área genital del bebé. Las niñas se deben limpiar de adelante hacia atrás (en el sentido opuesto a su vagina). Esto disminuirá la posibilidad de que entren bacterias del recto a la vagina que podrían causar una infección.
 
6. Levanta las dos piernas del bebé y límpiale el culito.

7. Cambia el pañal sucio por uno limpio. Abre el pañal y coloca la parte que tiene los cierres adhesivos bajo el culito del bebé. Ahora dobla la parte de abajo sobre la barriguita del bebé, pasándolo entre sus piernas (sepárale las piernas lo más posible, pero sin hacerle daño). Si tu bebé tiene tendencia a la irritación o dermatitis de pañal, puedes ponerle una crema protectora.

Ten cuidado de que el pañal no abulte demasiado entre las piernas del bebé, porque podría provocar irritación e incomodidad. En los recién nacidos, evita cubrir el cordón umbilical (hay algunos pañales diseñados especialmente para los recién nacidos que tienen recortada la parte delantera). Para los niños, cerciórate de que el pene esté apuntando hacia abajo para reducir la posibilidad de que se salga la orina.
 
8. Cierra el pañal pegando las tiras adhesivas de los dos lados. Asegúrate de que quede bien ajustado, pero no tanto que le pellizque la piel. Consulta las instrucciones del fabricante del pañal para otros consejos específicos de esa marca.

Cierra el pañal sucio, envolviéndolo y pegándole las tiras alrededor de sí mismo. Colócalo en la bolsa de plástico y tíralo en la basura o en el bote de los pañales sucios. Viste al bebé, lávate bien las manos, ¡y ya está!

Cómo limpiarle el culete

Al bebé recién nacido

Asear los genitales y el culete a tu pequeño es la tarea que más veces repetirás a lo largo del día. No resulta complicada, pero debes realizarla muy bien para mantenerle lejos de irritaciones e infecciones.

Durante sus primeras semanas de vida deberás cambiar el pañal a tu bebé después de cada toma y siempre que se haga caca o le notes incómodo, unas ocho o diez veces al día (si moja menos de cinco pañales diarios llévale a urgencias inmediatamente, porque puede tener las vías urinarias obstruidas).

Si está dormido y notas que se ha hecho caca, no demores el cambio hasta la siguiente toma.

Su piel es muy sensible y cuanto más tiempo permanezca en contacto con las heces, más probable es que se le irrite. Límpiale y cámbiale con suavidad y seguirá durmiendo.

DE DELANTE HACIA ATRÁS

Para realizar el aseo lo más práctico son las toallitas húmedas específicas para este uso.

Sin embargo, habrá ocasiones en las que para retirar las heces también tendrás que utilizar una esponja humedecida en agua tibia y un poco de jabón especial para bebés.

Escoge una esponja suave, dedícala exclusivamente a este uso y un par de veces a la semana, lávala con agua muy caliente y un detergente para prendas delicadas.

Para evitar infecciones al bebé es importantísimo que le pases las toallitas y la esponja siempre de delante hacia atrás y que aclares ésta con agua antes de iniciar la siguiente pasada.

Si es una niña tendrás que limpiarle la zona interior de los labios mayores con una gasita estéril humedecida en agua tibia.

Y si es un niño deberás retirarle hacia atrás el prepucio (la piel que recubre el glande), con mucho cuidado, para limpiarle las secreciones que tenga en esta zona.

Si te cuesta retirarle esta piel, no lo hagas y díselo al pediatra (si tiene fimosis, es decir, el prepucio estrecho, es mejor que esta maniobra la realice el médico).

CREMA EN CADA CAMBIO

Una vez limpios los genitales y el culete, espera unos instantes hasta que tu pequeño tenga la zona completamente seca para aplicarle la crema protectora y ponerle el pañal limpio (la humedad favorece la proliferación de hongos y las irritaciones).

Acuérdate de echarle la crema de protección en cada cambio, no solo cuando esté irritado.

Su función es crear una película que evite el contacto de la piel con las heces y la orina, previniendo así las incómodas escoceduras.

Por el contrario, prescinde de los polvos de talco (sí puedes usar talco líquido); no solo no protegen, sino que además resecan mucho la piel, por lo que no resultan adecuados para este uso.

Al poner el pañal a tu pequeño, no se lo dejes suelto pensando que así estará más cómodo, porque se le caerá y le molestará.

Debes ajustárselo bien a la cintura (sin que le oprima), para que le mantenga la pinza del ombligo en su sitio y absorba bien el pis.

Y si a pesar de tus cuidados, a tu hijo se le irrita el culete en alguna ocasión, no pienses que has hecho algo mal.

Los bebés tienen la piel hipersensible y es inevitable que se escuezan de vez en cuando.

Sustituye la crema protectora por la que te recomiende el pediatra y verás cómo la piel se le cura antes de lo que piensas.

Cómo limpiar el culito del recién nacido:

Antes que nada, es necesario cambiar el pañal y limpiar el culito del bebé.
 
Necesitas toallitas humedecidas específicas para niños y agua hervida templada en la que se habrá disuelto una cucharada de bicarbonato. Evitar los jabones, que podrían irritar su delicada piel.

Con los niños: limpia todos sus plieguecitos y después el prepucio estirándolo hacia atrás, pero sin forzar. Para finalizar, limpiar el pene y los testículos.

Con las niñas: limpia con movimientos de delante hacia atrás, con el fin de no transportar los residuos de las heces hacia la vagina, y sin presionar, la zona entre los labios mayores y menores. Después de limpiar las nalgas y el ano, seca sin frotar.

Ocho pañales al día

Ésta es la cantidad media aproximada que necesitará tu hijo durante sus primeras semanas de vida. Pero ¿qué pasa si moja más pañales? ¿Y si moja menos?.

Una norma que se cumple al 100% en los recién nacidos es que mojan el pañal en cada toma.

Vigila que el tuyo siga esta regla a rajatabla, porque es la señal más fiable de que sus riñones funcionan a la perfección.

En cuanto a la cantidad de orina que hacen los pequeños, es algo que depende de dos factores: de lo que beben a lo largo del día y de la sudoración corporal.

Aún así, lo normal es que mojen entre ocho y diez pañales cada 24 horas.

Esta frecuencia se explica porque la vejiga de los recién nacidos es muy pequeña (sólo tiene capacidad para 40 o 50 ml) y se vacía espontáneamente en cuanto contiene entre 15 y 20 ml de orina.

Pero, ¿qué ocurre si los pañales de tu hijo están casi siempre secos o, por el contrario, si no paras de cambiarle?

CONTROLA LA FRECUENCIA

Asegúrate de que tu bebé hace las tomas que le corresponden, procura que beba agua entre ellas e intenta arroparle lo justo para que no sude.

Si aun así moja menos de cinco pañales al día, llévale a urgencias.

Lo más probable es que no le ocurra nada malo, pero existe la posibilidad de que tenga semiobstruidos los conductos urinarios, una alteración que habría que solucionar sin perder tiempo.

En el caso opuesto, es decir, si tu hijo tiene siempre el pañal mojado y el número de veces que le cambias al día se dispara, también debes decírselo a su pediatra sin demora, para que le prescriba las pruebas oportunas y compruebe si padece algún problema de salud (urinario, renal...).

Al principio, cambiar el pañal al recién nacido puede parecer complicado. Sólo necesitas algo de práctica, mucha confianza y algunos consejos como los que te ofrecemos.

El bebé es tan pequeño y se ve tan indefenso y frágil, que toda precaución y delicadeza parecen pocas. Las cremas, las toallitas, el talco, el pañal... necesitas mil manos al mismo tiempo que no puedes perder de vista al niño en ningún momento. Tal vez, un poco de organización sea de gran ayuda.
 
Cómo cambiar los primeros pañales, paso a paso:
 
• Antes de desvestir al pequeño, asegúrate de tener todo lo necesario a mano.

• Tiende al niño sobre una toalla limpia y quítale el pañal sucio.
 
• A continuación, elimina la suciedad y los residuos de crema con una toallita húmeda o con un algodón.
 
• Lávale el culito con agua templada y un jabón específico para niños.
 
• Sécale con delicadeza, insistiendo en los pliegues de la piel y aplícale un poco de crema protectora, que contenga óxido de zinc, o un aceite emoliente.
 
• Entonces, le puedes poner otro pañal, procurando no ceñirlo demasiado a la cintura.
 
• Si todavía no se le ha caído el cordón umbilical, no olvides que se lo debes curar cada vez que le cambies, siguiendo las indicaciones del pediatra.

Si tu bebé es un niño, le debes colocar el pene hacia abajo, con el fin de que no moje la gasa de pipí.

¿Es normal que la caquita de mi recién nacido sea muy líquida?

Es normal que los recién nacidos tengan evacuaciones líquidas frecuentes.

Los intestinos d los recién nacidos no absorben muy bien el alimento, y gran parte de lo que comen se expulsa en el excremento. Después de los primeros meses mejora la absorción, lo cual resulta en heces más sólidas y menos frecuentes. Pero si tu bebé está alerta, se despierta para alimentarse y orina a menudo, probablemente está ingiriendo suficiente líquido y no pierde demasiado en sus evacuaciones.
 
HAZTE EXPERTA EN LOS CAMBIOS DEL PAÑAL

En los cambios de pañal nocturnos, es fundamental que el bebé no se altere y se vuelva a dormir enseguida. El truco: abre el sucio, retíralo arrastrando el “regalito”, pasa la toallita o la esponja por el culete de delante hacia atrás, sécale con unos toques de toalla, unta la crema balsámica, desliza bajo él el nuevo pañal y abróchalo sin que le apriete y sin que le quede suelto.

No olvides que por el día, los cambios de pañal son perfectos para hacerle arrumacos y gimnasia de brazos y piernas. ¡Ah! y apréndete sus hábitos, hay bebés muy regulares (lo hacen justo tras la toma, o justo después de jugar) y puedes ahorrarte algunos cambios.
 
Cambiar el pañal

Es sencillo, pero tiene su truco. Sigue estos pasos y, mientras lo haces, no olvides hablarle, mirarle, acariciarle...

1 Todo listo y a mano

Antes de cambiar el pañal, prepara lo que vas a necesitar: coloca junto al cambiador el pañal limpio, toallitas húmedas, gasitas para secar y crema para el culete. Así tendrás todo a mano y no desatenderás al bebé ni un segundo.

2 Limpia de dentro afuera

Coloca al niño sobre el cambiador y coge una toallita húmeda. Limpia los pliegues de las ingles y la zona genital de dentro a fuera y de arriba a abajo. Esto último es fundamental si es una niña. Si es niño, incide bajo el pene y alrededor de los testículos.

3 Extiende la pomada

Deja que la zona se seque al aire durante unos segundos o sécala con una gasa, dando toquecitos. Después, si es necesario (siempre si se ha hecho caca), aplica una crema específica, también de arriba a abajo y de dentro a fuera, realizando un ligero masaje para que el producto penetre bien en la piel y la proteja.

4 Coloca el pañal

Coge con una mano los pies del bebé metiendo un dedo entre sus tobillos, para que no choquen y no se haga daño. Elévalo con cuidado, hasta que levante el culete y coloca bajo él el pañal abierto y por la parte de los adhesivos.

5 Comprueba que ajusta bien

Baja las piernas del niño, sube la parte delantera del pañal y luego cierra los adhesivos. Comprueba que quedan simétricos y que el pañal está bien ajustado, ni flojo ni muy apretado. Puedes asegurarte de que no le oprime metiendo un dedo entre el pañal y el bebé.

¿Cuántas deposiciones hará?

En las primeras semanas mojará unos 6-10 pañales al día (a veces muy poco). Y en cuanto a las caquitas, varía mucho de un bebé a otro. Más que la cantidad de veces, lo que importa es que la consistencia y el color sean adecuados (si le das el pecho serán doradas y líquidas, y si toma biberón, más oscuras y densas) y que no le cueste trabajo hacerlas.

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