Baño divertido
Si quieres que el baño de tus hijos sea más divertido prueba a colocarle figuritas de diferentes colores (de las antideslizantes para las duchas) en la bañera o el plato de ducha. A la hora de bañarlos se lo pasarán bomba pegándolas y despegándolas y vosotros lo podréis bañar relajadamente
BAÑALE Y SÉCALE MUY BIEN
Además de este consejo, en la higiene del bebé debes recordar varias pautas. Así, no es necesario bañarle todos los días, pero sí conviene hacerlo siempre a la misma hora, para crear una rutina. Cuando lo hagas, con el agua a 37 ºC, sujétale la nuca y la espalda con tu antebrazo y el culete con la mano.
Pásale la esponja con la otra mano. Usa una emulsión sin jabón, aclárale y sécale con toquecitos de toalla, sin restregar. Incide en los pliegues de la piel, para evitar hongos e irritaciones. Luego, hidrátale la piel. El baño debe durar 2 o 3 minutos.
El baño del bebé
Te damos unas pautas que pueden serte útiles, sobre todo en los primeros baños
Bañar a un ser diminuto y frágil que se desliza entre las manos puede ser bastante estresante, sobre todo si el bebé no parece muy feliz con la idea. Antes de meter las manos en el agua, conviene tener claras algunas ideas.
Baño de esponja
Primero, la cara: Los baños de esponja (sin inmersión) son la mejor forma de asear a un recién nacido, al menos hasta que cura el cordón umbilical. Para ello, tumba al bebé sobre un reposa bebés cubierto con una toalla o paño. Luego moja y escurre un guante de aseo o esponja bien limpia en agua tibia o con un poco de gel neutro y lávale la carita y la cabeza, frotando con mucha suavidad. Utiliza un algodón para limpiarle los párpados, desde el interior hasta el borde exterior.
El cuerpo.
Puedes continuar solo con agua (sin gel), a no ser que el bebé se haya ensuciado o despida olor. Mojando y escurriendo a menudo el paño con una mano, lávale la espalda y el resto del cuerpo, dedicando especial atención a los pliegues del cuello, las axilas, las orejas, y la zona del pañal. Lava también los espacios entre los dedos de los pies y de las manos. Para evitar que el bebé coja frío, destapa solo las partes que estás lavando.
Bañera para el bebé
Hay muchos tipos de bañeras: rígidas, inflables, plegables... Algunas madres prefieren incluso utilizar la pila de la cocina o un barreño, con una toalla o goma en el fondo, para que el bebé no se escurra. Como medida primordial de seguridad, debes asegurarte de tenerlo todo a mano antes de bañar al bebé (ver: Cosas que debes tener a mano...). No intentes nunca hacer otra cosa, ¡ni siquiera contestar al teléfono!, mientras bañas al bebé. Si algo te interrumpe, sácalo del agua, envuélvelo en una toalla seca y llévatelo contigo. ¡¡¡ Jamás dejes al bebé solo en el agua!!!
Vigila la temperatura
No hace falta que llenes la bañera. Apenas 5 centímetros bastan. Otro gesto que hay que repetir cada vez es el de comprobar la temperatura del agua, que debe estar entre los 30ºC y 35ºC. (Para evitar sustos, lo mejor es mantener siempre el termostato del agua caliente de la casa por debajo de los 45ºC). La temperatura de la habitación también es importante: vigila que esté en torno a los 21-23º C.
Ofrécele apoyo
Un brazo y una mano sosteniendo cabeza y espalda dan al bebé sensación de comodidad y aportan seguridad. Para ello, rodea la espalda del bebé con el brazo y sujétalo firmemente con la mano en la axila. Para lavarle la espalda y el culito, inclina al bebé hacia adelante, sobre tu brazo, sin dejar de agarrarlo por la axila. Al igual que con los baños de esponja, no olvides limpiar bien los pliegues de las axilas, detrás de las orejas, el cuello, la zona del pañal y los espacios entre los dedos de pies y manos. Sostén firme y delicadamente la cabeza del bebé hacia atrás cuando le laves y aclares el cabello y procura no prolongar mucho esta operación (los bebés no suelen mostrarse muy felices cuando les lavan la cabeza...)
Y si el bebé llora…
Si el bebé llora intensamente durante el primer baño, mantén la calma. Lávale como mejor puedas y luego sácale y envuélvele en una toalla. Espera unos días antes de volver a introducirle en la bañera. Mientras tanto, puedes regresar a los baños con esponja.
Cosas que debes tener a mano antes de bañar al bebé
1. Reposa bebés y toalla de apoyo
2. Guante y/ o esponja limpios
3. Gel y/o champú neutro
4. Toalla para envolver al bebé (mejor con capucha)
5. Toalla suplementaria (por si se moja la anterior)
6. Pañales
7. Ropita limpia
8. Bolitas y bastoncitos de algodón
9. Cepillo suave para el cabello
10. Crema para el culito
¿Cuándo puedo darle a mi bebé su primer baño?
Lava a tu recién nacido con un pañito suave humedecido en agua tibia durante la primera semana aproximadamente, o hasta que se le caiga el cordón umbilical y se le cure completamente el ombliguito. (Para saber cómo cuidar el cordón umbilical, puedes leer nuestro artículo.)
Después puedes bañarlo en una bañerita para bebés. Muchos expertos consideran que solamente necesitas bañar a un bebé de pocos meses una o dos veces a la semana, ya que los bebés no se ensucian mucho hasta que no empiezan a gatear (asegúrate de limpiar muy bien la zona genital cada vez que le cambies el pañal). Sin embargo, en España es común bañar a un bebé de pocas semanas a diario. No hay inconveniente con un baño diario, si esto es lo que prefieres. Usa jabón suave o especial para recién nacidos y no llenes mucho la bañera, solamente necesitas unos cinco a siete centímetros de agua.
Cómo bañar a tu bebé
¿Con qué frecuencia debo bañar a mi bebé?
No es necesario bañar a un recién nacido diariamente. Se considera que el abuso de jabones, temperatura excesiva, frecuencia o duración de los baños favorecen la sequedad de la piel y en algunos casos, la aparición de dermatitis, especialmente en los bebés prematuros. Los bebés de pocos meses sólo necesitan bañarse una o dos veces por semana porque, en realidad, no se ensucian mucho hasta que no empiezan a gatear. Sin embargo, tanto a los recién nacidos como a los bebés de pocos meses, hay que lavarles las manos con frecuencia y limpiarles con cuidado el área genital siempre que se les cambie el pañal, así como las axilas y otros pliegues en la piel cuando sea necesario. Sin embargo, es una práctica común en nuestro país bañar a un bebé de pocas semanas a diario y muchos padres usan el baño diario como parte de su rutina nocturna porque tranquiliza a sus bebés. No hay inconveniente con un baño diario, si esto es lo que prefieres, siempre que uses un jabón especial para bebés y no abuses de éstos productos. También puedes bañarlo sólo con agua.
Sin embargo, es mejor no sumergir al bebé por completo en una bañera hasta que se le caiga el cordón umbilical. Durante esos primeros días, puedes limpiarle todo el cuerpo con una esponja muy suave o un pañito húmedo.
El uso de jabones y otros productos está especialmente contraindicado si tu bebé ha nacido prematuro porque su piel todavía no está completamente desarrollada. Consulta con tu pediatra para saber cómo debes cuidar la higiene de tu bebé, si ha nacido antes de tiempo.
¿Dónde debo bañar a mi bebé?
En lugar de usar la bañera para adultos, lo cual exige que te arrodilles y te inclines en una posición muy poco cómoda, además de proporcionarte menos control sobre el bebé, lo mejor mientras el bebé es aún muy pequeño uses una bañerita para bebés que puedes poner sobre una superficie elevada y resistente, como una mesa fuerte o una encimera de la cocina.
¿Cuál es la mejor manera de bañar a mi bebé?
A continuación te explicamos cómo hacerlo y qué necesitarás para facilitar tu tarea. Con un poco de dedicación y cariño, verás que la hora del baño se transformará en una de las actividades que más disfrutarás con tu bebé.
1. Reúne todo los artículos que necesites para el baño.
2. Llena la bañera con 5 ó 7 centímetros de agua templada, pero no caliente, a una temperatura aproximada de 32 grados centígrados.
3. Trae al bebé a donde lo vayas a bañar y desvístelo por completo.
4. Sumerge poco a poco al bebé en el agua, usando una de tus manos para sostener su cuello y cabecita. De vez en cuando, vierte un poco de agua con un vaso o taza de plástico sobre su cuerpo para que no se enfríe. Ten en cuenta que el cuerpecito enjabonado de un bebé es muy resbaladizo, o sea que procura sujetarlo firmemente.
5. Usa muy poco jabón (ya que puede resecarle la piel) y lávale el cuerpo de arriba abajo y de delante hacia atrás usando tu propia mano, una esponja muy suave o un pañito húmedo. Luego lávale el cuero cabelludo de la misma forma y usa una bolita de algodón húmedo, u otro pañito, para limpiarle los ojos y la cara. Lávale de forma normal el área genital del bebé, porque no requiere un lavado más a fondo que el resto. Si en las comisuras de los ojos o en la nariz se le ha acumulado algún moquito o alguna secreción reseca, mójalo varias veces con un poco de algodón o un pañito para que se ablande antes de limpiarlo.
6. Enjuaga completamente al bebé ayudándote de una esponja o un pañito limpio.
7. Envuelve a tu pequeñín en una toalla con capucha y sécalo con suavidad, sin frotarle la piel. Si tiene la piel reseca o tiene un poco de irritación en la zona del pañal, puedes ponerle una loción hidratante para bebés.
¿BAÑO AL NIÑO A DIARIO?
No es necesario pero sí recomendable. Durante los 2 primeros meses un baño de cinco minutos es suficiente.
Utiliza un jabón para bebés o sólo agua para no resecar su piel y dos esponjas naturales, una para el cuerpo y otra para el culito.
Ten en cuenta que si su piel es atópica precisará jabones específicos y mucha hidratación posterior.
En el caso de las niñas, hay que lavar sus genitales de delante hacia atrás, para evitar que gérmenes de la zona anal contacten con la vagina.
El baño del bebé: guía útil
El baño del bebé es más que una cita con la higiene, también es una grata ocasión para mimar al pequeño y permitirle disfrutar del agua. Una guía sobre cuándo, cómo y con qué productos asear al bebé.
El baño del bebé representa una buena costumbre diaria que, no obstante, es necesario afrontar con las debidas precauciones.
Se puede empezar a bañar al pequeño a partir del momento en que el ombligo ha cicatrizado por completo, después de la caída del muñón umbilical (que se suele producir durante los primeros 15 días).
Báñalo antes de cenar, es ideal
Para el baño no existe una hora fija. Sin embargo, la experiencia aconseja realizarlo antes de la toma de la noche, alrededor de las ocho, porque el baño ayuda al pequeño a relajarse y, por tanto, a conciliar más fácilmente el sueño.
Cuando llega el momento adecuado, es preciso tener a mano todo lo necesario: una toalla, una esponja o una manopla, y productos limpiadores muy delicados, especialmente estudiados para la piel del recién nacido.
Comprueba la temperatura del agua
La temperatura del agua se debe situar alrededor de los 37-38 grados. Te puedes servir de un termómetro, pero con la experiencia conseguirás comprobar la temperatura simplemente sumergiendo el codo en el agua.
El bebé debe introducirse en la bañera mediante movimientos seguros, sumergiéndole en el agua de forma gradual. Hay que sujetar al pequeño firmemente; la espalda y la cabeza se deben apoyar en el antebrazo izquierdo de la madre, que al mismo tiempo le sujetará el brazo y el hombro con la mano. Así, se le podrá lavar fácilmente.
Los productos ideales
Es preciso escoger productos limpiadores específicos para niños, que tengan un pH de 5,5, aproximadamente. También están indicados los denominados "limpiadores sin jabón", que son ricos en cera y almidones.
Si el bebé parece predispuesto a padecer reacciones alérgicas, es mejor dar preferencia a los aceites de baño que, al margen de desarrollar una acción calmante e hidratante, refinan el agua que es muy calcárea.
Para lavar el cuerpo del pequeño, utilizaremos una esponja natural. Para la cara, podemos servirnos de gasitas previamente humedecidas, o de toallitas humedecidas.
Una o dos veces a la semana, se ha de lavar el cabello del bebé con un champú específico, preferiblemente de los que desarrollan una acción antiséptica, que tenga un pH de 5.5.
Sobre todo durante el primer año, se deben evitar los champús que contienen sustancias que sean potencialmente irritantes.
El toque final: la colonia
Al término del baño, se ha de secar al pequeño muy bien con una toalla, sin frotar. Antes de descubrirle para vestirle, es mejor esperar unos instantes para que tenga tiempo de aclimatarse al ambiente fuera del agua.
Después de secarle, podemos aplicarle una crema hidratante o utilizar un poco de talco líquido, vertiendo primero una pequeña cantidad en la palma de la mano, para después masajearle suavemente la piel.
El baño proporciona la higiene necesaria al pequeño, pero además es un momento muy placentero; tanto para el bebé como para la mamá. Veamos, paso a paso, cómo llevar a cabo este “ritual” cotidiano.
1. CÓMO SUMERGIRLO
Cuando vayamos a sumergir al niño en la bañera, apoyemos su cabeza en el hueco de nuestro brazo, sosteniendo a un mismo tiempo la parte exterior de su hombro con la mano. Pasemos el otro brazo por debajo de sus nalgas y sujetémosle por un muslo.
Sumerjamos al pequeño en el agua, empezando por los pies.
2. PRIMERO, LA CABEZA
El momento de lavar la cabeza Es algo que los niños no suelen agradecer mucho. Para hacerlo sin problemas, mantengamos al pequeño en posición horizontal, apoyando la cabeza en el hueco de nuestro brazo. Después, enjabonémosle La cabeza con mucha delicadeza.
3. LA ESPALDA Y EL RESTO DEL CUERPO
Lavémosle el resto del cuerpo con una esponja natural. Limpiémosle con mucho cuidado todos los “plieguecitos” de su cuerpo. Es muy importante que no realicemos en el agua movimientos bruscos con el niño, que podría asustarse y ponerse a llorar.
Para lavarle la espalda, cojamos al niño por la parte exterior de su hombro, pasando nuestro brazo por delante de su pecho. El niño se sentirá protegido.
4. CÓMO SECARLE
Finalmente, saquemos al pequeño e la bañera con mucho cuidado. Después, tendamos al niño sobre el cambiador y envolvámosle en una toalla, que también utilizaremos para secar el interior de los pliegues de su piel.
El aseo del recién nacido, cuando aún no se puede bañar, requiere delicadeza y muchos mimos. Te explicamos cómo asear a tu bebé, paso a paso.
Mientras no se puede bañar al bebé, la higiene del recién nacido debe realizarse con esponjas empapadas en agua templada, con las que se limpia todo el cuerpo, a excepción de la zona del cordón umbilical.
¿Cómo le baño?
¿Sabré bañarle?
Si no te sientes segura a la hora de bañar al bebé, sigue estos pasos. Pronto te convertirás en una experta y tu hijo y tú disfrutaréis muchísimo de este momento.
Caldea el cuarto de baño para que no pase frío al meterlo y sacarlo. Y ten todo a mano (esponja, jabón, toalla...), o tendrás que ir con él a buscarlo.
Llena la bañerita hasta menos de la mitad con agua entre 37 y 38 ºC. Mejor que con el codo, compruébala con un termómetro de baño.
Quítale la ropa en el cambiador y métele en el agua. Para sujetarle, pasa uno de tus brazos por detrás de su cabecita y cógele por la axila.
Lávale con la otra mano, empleando dos esponjas diferentes: una para la zona genital, a la que puedes añadir unas gotas de gel para bebés, y otra para el resto del cuerpo.
Háblale todo el tiempo para que se sienta seguro y protegido.
Antes de sacarle, aclárate bien las manos para que no se te resbale.
Una vez fuera, sécale muy bien y ponle crema hidratante (muchos recién nacidos tienen la piel seca), calentándola antes entre tus manos para que no la note fría. Si usas colonia, no se la pongas directamente en la piel (podrías irritársela), sino en su ropa.
¿Le baño desde el primer día?
Puedes hacerlo sin problema, pero recuerda que el baño no debe durar más de tres minutos y que luego debes secarle muy bien la zona del ombligo para evitar que se le infecte. Si no te sientes muy segura, los primeros días puedes bañarle en seco, es decir, pasándole una esponja humedecida en agua tibia.
El Primer Baño Del Bebe
El bebé debe recibir su primer baño al otro día de la caída del cordón umbilical (aproximadamente entre los 7 y 14 días de nacido).
Más allá de la higiene tiene que ser un tiempo de juegos y afectos.
La temperatura del agua debe estar entre los 30 y 32 grados centígrados (probar previamente con el codo o con la mano del adulto para ver si es adecuada, también se comercializan termómetros de baño).
A su vez la temperatura del ambiente debe ser de entre 24 y 26 grados centígrados.
Lo ideal es realizarlo en conjunto (madre y padre con el niño).
Bajo ningún concepto deje solo al niño, (ni por un segundo).
Se recomienda hacerlo por la tarde-noche para permitir una mejor relajación del bebé, pudiendo dormir luego con más facilidad.
Use jabones neutros de glicerina, jabones de avena o jabón blanco.
No se recomienda el uso de champo, para impedir reacciones en la piel delicada del bebé.
Secar bien al niño, en las zonas de pliegues, para impedir la posibilidad de dermatitis e infecciones por hongos en el futuro cercano.
No abusar del talco luego del baño ya que el bebé puede aspirarlo.
Duración máxima de 25 minutos.
Haga del baño una verdadera fiesta de amor.
Los baños no deben ser muy largos, cuatro o cinco minutos son suficientes para asear al niño. Cuando sea más mayorcito puedes dejarle que se recree en la bañera unos cuantos minutos más.
Utiliza un jabón especial para bebés y una esponja natural. El agua debe estar a unos 36-37 ºC (algo menos en verano). Al terminar, sécalo muy bien, prestando una atención especial a los pliegues de la piel, y dale un masaje con crema hidratante. Esto también le relaja mucho y le prepara para un buen sueño.
Así transcurre el día a día con el bebé. Siguiendo rutinas conseguirás que vuestros horarios al fin coincidan
Sus primeros baños
Le ves tan pequeño y tan frágil que te da miedo bañarle. Con nuestros consejos y este shopping que te hemos preparado con todo lo necesario para el baño, te resultará más fácil.
Algunos pediatras recomiendan no bañar al bebé hasta que se le haya caído el cordón umbilical, limitando la higiene a un baño en seco con leche limpiadora.
Otros no encuentran ningún inconveniente en hacerlo, siempre y cuando sea un baño corto y pongas especial atención en el secado de la zona del cordón.
Cuando se le caiga el cordón ya no tendrás ningún problema en bañar a tu bebé. Será tu arma para tranquilarlo antes de cenar . Le relajará y dormirá tranquilito toda la noche. O bien, puedes darle el baño por las mañanas para despertarle si resulta ser un dormilón.
EL AGUA
La temperatura del agua debe estar entre 34 y 37 grados. Compruébala con un termómetro de baño o hunde tu codo en ella. La bañera, que debe ser adecuada a la edad y al tamaño del bebé, tiene que llenarse unos 10-15 centímetros, para que el agua cubra su cintura y así evitarás que se enfríe.
La habitación del niño también tiene que estar preparada para cuando le saques del baño. Asegúrate que la temperatura del baño está entre 22 y 25 grados.
Procura tener todo lo necesario a mano para no dejar ni un momento solo al bebé en la bañera: jabón, gasas, antiséptico para limpiar el cordón, toalla, las tijeras para cortarle las uñitas…
¿CÓMO LE BAÑO?
La mejor manera para sujetar al pequeño es pasando el brazo por debajo de su nuca y agarrándolo por su brazo. Con la otra mano se cogen las piernas y se le deja en el agua. Una vez libre, la usarás para lavarle. Si utilizas una hamaquita para la bañera, te resultará mucho más fácil manejarte ya que el bebé estará apoyado y no se resbalará.
Empieza a limpiarle la cara, después el cuerpo y las extremidades, y termina por la cabeza, poniendo especial atención en los pliegues cutáneos.
Para limpiarle bien utiliza una esponja marina natural, una suave o la mano con jabón especial para bebés, pero nunca lo eches directamente sobre su piel.
Lava el pelo del niño echando su cabecita hacia atrás y pásale una esponja con un poco de agua o champú, frotando suavemente, y acláraselo con cuidado.
Para sacarle de la bañera le tienes que coger con las dos manos y envolverle con una toalla grande de algodón. Una vez fuera, colocas al bebé encima del cambiador y comienzas a secarle bien y con mucho cuidado, sin frotar, especialmente en los pliegues del cuello, las ingles, los muslos…
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