El sueño del recién nacido
Estas son las ideas y actitudes que ayudarán (si es que hace falta) a dormir a un bebé pequeñito. Generalmente los bebés pequeños duermen sin dificultad cuando sus necesidades están cubiertas, es decir, no tiene hambre, está limpio y satisfecho de brazos y mimos. A estas edades tan tempranas no tienen tanta memoria para relacionar hábitos y ten por seguro que si llora y no duerme, es porque:
1º-necesita otra cosa
2º-no tiene sueño
3º-le pasa algo.
Tener sus necesidades cubiertas: si ha comido y está satisfecho sin ninguna molestia, dormirá
Estar con mamá: A los bebés pequeños les gusta y necesitan estar cerca de su madre, es muy positivo tener al bebé en brazos o incluso dormir a su lado. Sobre todo si se alimenta con lactancia natural, es mucho más cómodo atenderle durante los despertares nocturnos por hambre. Dormir con mamá también es positivo porque es lo que el bebé espera (hace únicamente 300 años los bebés dormían con su madre) y observa a unos perritos o cualquier otro mamífero, ¿con quién duermen? Además ayuda a establecer patrones de respiración correctos, que incluso se sospecha que ayudan a evitar el temido SMSL, si alguna vez tienes que dormir a tu bebé, prueba a echarte con él o cógelo en tus brazos y respira pausadamente mientras te relajas, también lo hará él y se dormirá más fácilmente.
Calor: Para tranquilizar a un bebé va muy bien el calor, si duerme en su moisés y deseas dejarle allí para que duerma después de atenderle puedes atemperar la cuna con una bolsa de agua caliente (que no queme, solo para atemperar), la dejas en su sitio mientras le atiendes y cuando le vayas a soltar la apartas con el brazo y compruebas la temperatura.
Diferenciar noche-día: Para ayudarle a diferenciar el día de la noche y más adelante a organizar periodos de sueño más prolongados durante la noche, intenta cuando le atiendas no estimularlo, ni hablarle, ni encender luces fuertes, (te puede ayudar una pequeña luz de compañía) e intentar que la casa esté silenciosa en los periodos de oscuridad. Y durante el día puedes ponerle a dormir en una habitación tranquila, pero mantén las persianas algo levantadas para que entre algo de luz y la casa con los ruidos habituales.
Envolverle: A muchos bebés pequeños les gusta estar envueltos, se sienten protegidos y seguros porque les recuerda la protección del útero materno. Muchos de ellos se desplazan a una esquina del moisés o de la cuna y duermen apretados contra esta esquina, como lo hacían dentro de tu barriga con la cabeza entre los huesos pélvicos. También les alivia cuando padecen cólicos del lactante.
Envolviendo a tu bebé:
1. Tiende la manta enfrente tuyo en forma de rombo con una punta hacia arriba.
2. Dobla la punta de arriba hacia abajo.
3. Acuesta a tu bebé boca arriba en la manta para que su cabeza quede arriba de la orilla que acabas de doblar.
4. Coge una de las puntas de los lados de la manta y tira firmemente por arriba del pecho de tu bebé, y mételo debajo de sus muslos.
5. Después, trae la punta de abajo hacia arriba de sus pies.
6. Toma el otro lado de la manta; estíralo por arriba de tu peque hacia la dirección contraria; y mételo debajo de sus muslos.
El arrullo o almohadita: Dar de mamar o el biberón sobre su arrullo para que así cuando se quede dormido y le dejes en la cuna siga teniendo el mismo tacto por debajo y el mismo olorcito a mamá y leche. Eso sí, con los calores del verano, hay que asegurarse que el arrullo es de algodón para que no pase calor.
Ruidos suaves: Es sorprendente como pueden calmarles y relajarles los sonidos monótonos como el secador de pelo, la ducha o el lavavajillas Esto es porque cuando estaba dentro de tu barriga oía ruidos muy parecidos continuamente y ahora el silencio de la noche le asusta porque no lo conoce. Si ves que funciona y en tu caso le ayuda a dormir, graba un cassette y pónselo a la hora de dormir. Otra idea que también suele funcionar es colocar cerca de él un reloj con un tic tac ruidoso que le recordará el sonido de tu corazón.
Mecerle: tampoco falla, son pocos los bebés que se resisten al sueño cuando son mecidos, también por los motivos explicados en el anterior punto; ya que durante los 9 meses de gestación estaba continuamente mecido cuando caminabas... e incluso cuando dormías, con tu respiración.
La importancia de las siestas
Si ves que no duerme casi nada por el día, intenta echarlo a las horas que veas que suele estar cansado y ayúdale, si es necesario, a dormirse. Eso sí no conviene que se eche siestas muy largas seguidas, entre dos y tres siestas está bien.
Para lograr que descanse durante el día hay que estar muy atentos a las muestras de cansancio y hacer una rutina de pre-siesta, con una serie de actividades relajantes (siempre las mismas) que le anuncien que es la hora de la siesta. Por ej. Después de la comida música relajante o un pequeño masaje...)
Anima a atender las necesidades de su bebé y responder a ellas, evitando así las lágrimas y reforzando los lazos padres-hijo.
Los padres pueden ayudan a niños a evitar problemas a largo plazo del sueño prestando la atención a las necesidades infantiles del sueño. El plan requiere a los padres observar los ciclos naturales del sueño del bebé para después ayudarle a conseguirlo. Aboga por las siestas y irse a la cama temprano, opina que los bebés que se mantienen despiertos hasta tarde para acomodar al horario de los padres terminan pagando un precio debido a la privación a largo plazo del sueño.
Que hay que hacer
Buscar ese estado soñoliento donde tu bebé demuestra menos movimiento y sus ojos no están alerta y brillante, baja su actividad, bosteza.... Si no lo descubres a tiempo el bebé puede agotarse mucho, y será más difícil lograr dormirse. Durante unos días puedes apuntar sus horarios y las horas a las que suele mostrar señales de sueño (bostezar, frotarse los ojos, quedarse ensimismado...)
Reduce el estímulo, la luz, el ruido y la actividad.
Calma al bebé para dormir: Susurrarle, mecerle, cantarle... La mayoría de los bebés necesitan solamente uno de éstos, y muchos inmediatamente pueden relajarse… Sin embargo, un bebé sobrestimulado o con cólico puede requerir un esfuerzo más largo y más técnicas.
Es ideal acostar al bebé en un estado soñoliento, pero si cae dormido mientras lo estás calmando, no lo despiertes.
Se constante con tiempos de la siesta y rutinas de antes de ir a dormir. No interrumpas el sueño para alimentar o jugar con él , y intenta en lo posible no mantenerle levantado para adaptarlo a tu horario
El ambiente del sueño
Puede que la causa más simple entre las causas más simples de las dificultades para dormir a un bebé y en reducir los despertares se relacione con el ambiente que envuelve al niño mientras duerme. Si se espera que los niños estén felices y contentos pasando gran parte de su tiempo en su habitación, éste debe ser un lugar agradable y alegre. Se debe evitar convertir el dormitorio en una amenaza, si se envía al niño a su habitación a modo de castigo, no deberá extrañarnos que por la noche, no quiera ir a la cama.
Decoración.
Si un niño tiene la edad suficiente como para tomar parte en la decoración de su habitación, hay que dejarle escoger los cuadros, el papel o el color de la pintura, etc. Ya que puede ser que el niño tenga miedo de su habitación y esto le impida dormir (por ejemplo un dibujo corriente en las cortinas, parece un monstruo de noche).
Iluminación.
La iluminación del dormitorio puede ser muy importante. Muchos niños tienen miedo a la oscuridad, Frecuentemente los niños con miedo a la oscuridad sienten alivio si duermen con una bombilla de bajo voltaje encendida, otra idea es un regulador de voltaje en el interruptor de luz, para poder ir reduciendo la cantidad de luz sin que el niño se dé cuenta.
Evidentemente la luz de la luna no puede manipularse, pero si el grosor de las cortinas o las persianas que tengamos.
Ruidos.
Otro aspecto a considerar referido al dormitorio es el ruido. Actualmente las paredes de los pisos o casas suelen ser muy delgadas e inevitablemente los niños oyen los ruidos procedentes del exterior y del interior del hogar. Aun así, es preferible actuar con absoluta normalidad que intentar por todos los medios no hacer ruido para que el niño se duerma. Los niños se adaptan a los ruidos habituales de su hogar muy rápidamente. Siempre y cuando no sea exagerado, un poco de ruido puede ayudar a combatir la soledad que un niño pueda sentir en su habitación.
La temperatura:
Asegurarse que la habitación se encuentra sobre los 23 ºC, con la ayuda de un calefactor suave o si hace mucho frío abrigando más al pequeño. Para evitar que se destape y tener que entrar en la noche a taparle son muy útiles los saquitos de dormir para bebés.
La rutina de buenas noches
Ya sería sencillo acostar a un niño, si este proceso se limitará al hecho de acompañarle a su habitación, meterle en la cama y darle las buenas noches. Pero las cosas suelen ser mucho más complicadas. Para un niño irse a la cama es mucho más que irse a la cama, implica en muchos casos separase de sus padres y esto no le gusta nada
Los niños, en lo que al dormir se refieren, reaccionan mejor a una continuidad en la rutina. De hecho es el momento del día en el cual una rutina preestablecida tiene importantes ventajas. En niños para los cuales la cama y su habitación se han convertido en algo desagradable y en desencadenante de llantos y sufrimiento, el establecimiento de una rutina agradable contribuye a disminuir estas respuestas de implicación emocional.
Esta idea junto a la de las siestas son el ABC de un buen sueño nocturno. Establece una hora relativamente fija para ir a la cama y un orden predecible de los acontecimientos. Este paso es muy importante para indicar al bebe que se acerca la hora de acostarse. Ponla en práctica durante una semana y ya empezarás a ver resultados positivos.
La rutina tiene que ser algo flexible y que te sientas cómoda con ella, ya que si te funciona tendrás que hacerla durante mucho tiempo.
Se trata de llevar a cabo una serie de acciones, siempre las mismas y con la misma secuencia, cada día a la misma hora. Sirve todo lo que hagas habitualmente, (cena- baño-cuento-nana-pecho y dormir) es un ejemplo.
Para que la rutina sea efectiva hay que hacerla con poca luz y evitar cosquillas ni juegos que le animen.
Si algún día se te hace tarde intenta hacer todos los pasos pero acórtalos, o sáltate alguno intermedio.
IDEAS PARA LA RUTINA DE ANTES DE DORMIR:
Un baño tibio
Leerle un cuento o escuchar música relajante.
Cantarle una nana
Arroparlo bien con su peluche favorito.
Un masaje. Hazlo muy relajante y suave, con toques muy lentos.
Darle el pecho o el biberón
Mecerlo
Según muchos especialistas es inútil mantener al niño despierto durante el día pretendiendo que se acueste antes creando menos problemas. Un niño al que se impide dormir se vuelve cansado e irritable, lo que no facilita, sino todo lo contrario, la conciliación del sueño.
Una de las mayores ventajas que tiene establecer una rutina es que el niño sabe lo que se espera de él. Si una noche se le lleva a la cama y se le deja solo, otra se le lee un cuento y otra ve la televisión, terminará desconcertado.
En cada hogar se establecen diferentes rituales en lo que al acostarse se refiere, rituales que a menudo responden a los recuerdos que los padres guardan de su propia infancia.
El "plan padre" paso a paso
Para empezar os diré a las que no sois de México que el nombre de esta técnica es un juego de palabras ya que en México decir que algo es Padre significa que funciona muy bien y creo que por eso lo bautizamos así cuando después de un año de no dormir encontramos la primera gran solución a nuestras desveladas. Hay que puntualizar que estos consejos son aplicables en bebés mayores de 6 meses, no olvidemos que la lactancia materna es a demanda, día y noche.
El Plan Padre se basa en dos premisas que consideramos ciertas, al menos en nuestra experiencia:
1. Los niños huelen y sienten a mamá y en cuanto notan la presencia de mamá es fácil que quieran teta para dormirse porque es la forma más rica de hacerlo.
2. Papá es una figura muy importante en la vida de nuestros hijos que les brinda una gran seguridad. Además, no producen leche por lo que es fácil que el bebé se sienta confortable y seguro con papá y no quiera teta (porque sabe que papá no se la puede dar).
Pero a lo que vamos, que es a dar una suerte de consejillos que esperamos que funcionen a algunos papás y mamás ojerosos.
1er Consejo: Involucra a papá en el sueño del bebé desde que llega a casa
A veces los papás (y las mamás) creemos que solo nosotras vamos a lograr dormir a nuestros hijos porque el vínculo especial que el bebé crea con mamá. Si además mamá les da pecho pronto los niños asumen que teta es igual a dormir (ya que la mayor parte de las veces cuando son muy chiquitines se quedan fritos pegados a la teta y la leche de mamá tiene ciertos elementos que favorecen el sueño). Entonces mamá y papá asumimos también que dormir es igual a teta.
Bien pues lo primero que hay que hacer es romper la asociación que mamá y papá tienen de dormir es igual teta o mejor aún, prevenir que nos ocurra al menos a los adultos.
Si papá trata de dormir al bebé al menos una vez al día desde que nace es fácil que el niño aprenda que hay otras formas de dormirse y que se puede dormir con papá igual de bien que con mamá o mejor. Y digo mejor porque hay bebés que se encuentran en la contradicción de querer dormir pero no tener hambre y sólo se saben dormir pegados a la teta de mamá y eso les crea una gran confusión y un gran enojo y con papá, como no produce leche, se tranquilizan más fácilmente porque les quitamos el elemento distorsionarte de en medio, o sea, la teta.
2n Consejo. No hagas caso de las “huelgas de papá”.
A veces los niños sólo quieren estar con mamá y en el fondo a nosotras nos encanta, pero hay que reconocer que es un poco cansado. Por eso, si papá ayuda a dormir al bebé debe hacerlo a diario, aunque sea un ratito. Si el niño protesta, pues se lo damos a mamá y asunto acabado pero si empezamos con que mamá lo coja porque con papá ya sabemos que no duerme la cosa empeorará y llegará el día en que efectivamente el bebé solo se duerma con mamá. Si el bebé está en una fase de huelga de papá a los cinco minutos pegará el grito y papá se lo dará a mamá pero por lo menos, lo hemos intentado. No pasa nada, pero si dejamos de hacerlo al cabo de un mes, la mamá estará rendida, querrá la ayuda del papá y será mucho más difícil que el niño la acepte porque ya se ha acostumbrado a que mamá es la única que le sabe dormir y a mamá le causará mucha angustia escuchar los pujiditos de su bebé en brazos de su papá, aunque una cosa es que el bebé puje o proteste y otra es que llore.
3er Consejo. Pon a papá en medio.
Si tu hijo toma pecho por la noche y duerme prácticamente pegado a la teta puedes probar a que sea papá el primero que le atiende (si duerme en una cuna) o que papá duerma al lado del bebé. Si el bebé se despierta, papá le arrulla. Si está en la misma cama, puede que no tenga ni que levantarse y un chis, chis le calme. Si el niño duerme en una cuna se levanta y le arrulla un ratito. En ambos casos, si no funciona se le da a mamá y mamá le da teta. Recordad que estamos totalmente en contra de que el niño llore. Este truco suele funcionar porque de algún modo nuestros hijos se alborotan cuando huelen la teta de mamá y así, es papá quien les atiende, como todas sabemos no pueden producir leche pero son muy importantes en la vida de nuestros hijos y se sienten seguros y protegidos con ellos
4º Consejo. Para casos extremos
En casos extremos mamá puede irse a otro cuarto o papá y el bebé pueden irse a otro cuarto. Básicamente se trata de hacer lo mismo que en el consejo anterior. Papá le arrulla, si lo logra bien y si no mamá va al rescate. Pero si mamá duerme un poco más lejos es fácil que el niño duerma mejor. Es muy importante que el bebé no huela ni oiga a mamá. O sea que papá tiene que informar indirectamente a mamá de si hace o no falta que vaya diciendo cosas como “Este niño está muy tranquilo” o “Este niño ya quiere teta de su mamá, ¿verdad?” Porque si oye los pasos de mamá o siente que estamos entrando en el otro cuarto estamos perdidos y seguro que querrá a mamá y estaremos tirando por tierra los esfuerzos loables de papá.
Ideas para niños más mayores
A muchas mamás (y papás) nos venden la idea de que lo verdaderamente “terrible” es el primer mes de vida de nuestros hijos y que luego, poco a poco, todo se irá componiendo y a eso de los seis meses nuestra vida será la misma que cuando éramos solteros. Pues bien, mis hijos me han enseñado que no hay nada menos cierto que eso de que “a los seis meses debe dormir toda la noche”. Lo dicen los libros, lo dicen los pediatras, lo dicen las vecinas, lo dicen las suegras y hasta nuestras propias madres nos lo repiten sin cesar. Y mi experiencia, y creo que la de muchas de vosotras que paseáis por el foro, es otra, a veces la contraria. Durante el primer año nuestros peques no duermen por innumerables motivos biológicos entre los que destacan:
- “está aprendiendo a dormirse”
- “es que está con las nuevas fases del sueño”
- “son los dientes”
- “son los mocos”
- “es que ya gatea”
- “es que ya se pone de pie”
- “es la guardería”
- “es la vuelta al trabajo de mami”
- “es que le quité la teta”
- “ es la alimentación complementaria”
- “son los vecinos de arriba”
- “es el camión de la basura”
- ... Y lo que se os ocurra
Pero, ¿qué pasa cuando nuestros hijos tienen 15, 18, 22, 24, 28 meses y no duermen toda la noche? Porque ya no estamos hablando de dormir mal unos cuantos meses. Hablamos de años sin dormir más de tres horas seguidas. Hablamos de una situación que nos afecta física y emocionalmente. Somos del club de la ojera permanente, nuestra pareja nos reclama más tiempo, estamos de mal humor, nos enfermamos con frecuencia y estamos realmente agotadas.
Bueno, pues para vosotras que estáis como yo, que llevo casi tres años sin saber lo que es dormir en condiciones os presento algunas ideas. Unas me han servido a mi para que mis hijos duerman mejor, otras han funcionado a otras madres. Ninguna es una receta mágica ni hay un estudio científico detrás porque cada niño y cada familia son un mundo. A lo mejor te sirven tal cual, a lo mejor las puedes adaptar a tu realidad, a lo mejor te dan alguna idea que te ayude (nos encantaría que la compartieras) y a lo mejor no te sirven para nada.
1ª idea. El colchón en el suelo. A veces a los niños no les gusta la cuna, Tiene pinchos, se despiertan en cuanto los metemos. Y seamos francos, con un niño un poco mayorcito que ya pesa sus 10 kg o más es difícil hacer la operación sin que se despierten. Además, cuando se levantan se ponen a llorar hasta que los sacamos. A lo mejor todavía no camina y es pequeño para una cama pero un colchón en el suelo es una buena alternativa. Si se caen, el golpe es pequeño, si se despiertan se pueden mover e ir a por sus juguetes en lo que llega mami o papi, no hay barrotes.
A algunas mamás también les ha funcionado poner un colchón en el suelo en su cuarto, lo llaman la “cama especial” y los niños van ahí cuando tienen miedo por la noche por cualquier razón. Se acuestan y no nos despiertan.
2ª idea. Digerir el día Un pequeño torbellino de que ya camina tiene un mundo por descubrir. Eso excita a cualquiera, además, empieza la época de los regaños más fuerte porque las tratadas y los peligros son mayores. Por eso propongo la idea de jugar a revisar el día para explicarles lo bueno y lo malo de forma que les ayudemos a que no tengan pesadillas con las novedades, los regaños o lo que sea. Yo le pregunto a mi hija. “¿Ha sido un día feo o bonito?” Empezamos a jugar cuando tenía 15 meses y nada más hablaba yo y ella metía baza con algún monosílabo. Ahora me cuenta todo, claro que ya tiene casi 3 años.
3era idea. La tele de los sueños La mejor manera de evitar las pesadillas es elegir con qué soñar, ¿no? Al menos eso aprendimos mi hija y yo. Primero le enseñé en la tele que se podía cambiar de canal y le expliqué que con los sueños era igual, que si no le gustaba algo que cambiara de canal. Luego empezamos a jugar a construir sueños, igual que se inventan los cuentos para antes de dormir. Temas sencillos, alegres y que no creen estrés.
4ª idea. La teta cansada. Este funciona para mamis que amamantan a sus hijos un poco grandecitos y que ya quieren dormir un poco más o quieren enseñar a sus hijos que se pueden dormir sin estar pegados a la teta. Consiste en inventarse un cuento que explique al niño que la teta de mamá está cansada y que quiere dormir un poco más. Parece loco pero a varias mamás les ha funcionado muy bien para destetar a los hijos por las noches.
Este tipo de cuentos adaptados funcionan también para acostumbrar a los niños a situaciones nuevas como la guardería, una nueva cuidadora, dejar el pañal, irse de vacaciones o lo que sea. Claro, hay que hacerlo un tiempo antes de introducir el cambio para que les guste.
5ª idea. Un cuarto para grandes. Para sacar a un niño grandecito de la cama de mamá a veces funciona ir con el a comprarle una cama o la colcha o pintar su cuarto a su gusto de forma que lo haga suyo, que sienta que es su espacio y que es muy muy súper especial.
6ª idea. Darle el "cambiazo" por una mascota. Si tu hijo ya está dejando el preescolar y todavía le cuesta dormir solo puedes intentar cambiarte por un perrito o un gatito, si te gustan los animales. Los niños se sienten protegidos y protectores y suelen dormir mejor. Si te decantas por esta idea ten muy claro que una mascota implica nuevas responsabilidades y que en ningún caso se trata de ningún juguete de que poder deshacerse cuando os canséis de ella.
7ª idea, La cama de hermanos. Si tienes varios hijos y a alguno no le gusta dormir solo déjale dormir en cama con un hermano o pega sus camitas individuales para que no se sientan solos. No te preocupes aunque sean de distinto sexo porque seguro que antes de iniciar la pubertad, como máximo a los 9-10 años quieren tener su propio cuarto o les puedes vender la idea.
8ª idea, Dormirles por aburrimiento. Consiste en poner en la tele una película que conozcan y que no les den miedo porque a veces hasta los dibujos de la tele más inocentes les dan pesadillas. Vas bajando el volumen y apagando las luces de la sala hasta que se duermen por aburrimiento o te piden ir a la cama. Con poca luz irán teniendo menos ganas de jugar con los juguetes y se sentarán a tu lado a ver tele y puedes irles relajando con otras ideas ya mencionadas.
Otras sugerencias un poco más desesperadas.
9ª idea. La homeopatía Cuando los niños no duermen a veces es buena idea consultar a un médico homeópata para que nos ayude con el tema. Yo no me atrevo a recomendar remedios de farmacia porque la homeopatía es muy compleja y lo que le va a un niño no le va a otro. Pero son microdosis muy seguras y muy eficaces por lo que yo os recomiendo que busquéis un buen profesional porque ayudan con temas como despertares frecuentes, pesadillas y sonambulismo.
10ª idea. Las infusiones relajantes. Si tu hijo tiene más de dos años puedes probar a mezclarle con la leche, a partes iguales, una infusión relajante antes de dormir. A veces funciona y se reducen los despertares significativamente. Venden infusiones especiales para bebés que también puedes probar.
11ª idea. La dieta ansiolítica. Consiste en darle de cenar cereales de cualquier forma, a ser posible con salsas en base a leche y no de tomate. A los niños les suele encantar el arroz y los macarrones, así que no suele ser problema. También les puedes dar papas y pescado blanco. Se supone que son de digestión más lenta y que tienen sustancias que favorecen el sueño. Por probar no se pierde nada...
12ª los baños relajantes. Hay quien pone en el baño de los niños una infusión con hojas de lechuga, o de lavanda o de manzanilla para ayudarles a relajarse. Puedes probar, tampoco pierdes gran cosa.
En fin, esto es sólo un breve recopilatorio de algunas ideas que nos han funcionado a algunas. A lo mejor te sirven, a lo peor no. Y si se te ocurre alguna otra idea que sirva nos encantará que la compartas con nosotras.
Compartir la cama con el bebé de forma segura.
El colecho o la cama familiar es una opción personal que debe tomar cada familia, y que no debemos aceptar o rechazar por imposición de los demás. Si queremos practicarlo, debemos saber que es una opción segura y beneficiosa SIEMPRE Y CUANDO se cumplan unos requisitos de seguridad, que a primera vista pueden parecer excesivos, pero que no son más que una cuestión de sentido común:
• Tomar precauciones para evitar que el bebé se caiga de la cama. Para ello, poner el colchón bien pegado a la pared y poner al bebé entre la pared y la madre, o bien poner una barrera de seguridad (preferiblemente de malla) bien pegada al colchón y colocar al bebé entre la barrera y la madre. También puede considerar la posibilidad de poner el colchón temporalmente en el suelo.
• Colocar al bebé junto a la madre, en lugar de entre el padre y la madre. Las madres son más conscientes de la presencia del bebé incluso estando dormidas, mientras que los padres a menudo no tienen la misma sensibilidad, al menos en los primeros meses.
• Poner al bebé a dormir sobre su espalda.
• Utilizar una cama grande.
• Algunos padres y sus bebés duermen mejor si el bebé está muy cerca pero no en la misma cama; para ellos, la mejor opción es una cuna “en sidecar”, es decir, totalmente pegada a la cama (preferiblemente atadas, para que no se separen y quede un hueco entre ellas), con los colchones a la misma altura y con la barrera bajada.
No sobre abrigar ni envolver demasiado al bebé. No utilizar mantas pesadas o con pelo. No cubrir nunca su cabeza. Tenga en cuenta que el calor humano aumentará su temperatura. Si el bebé usa un saco para dormir, no cubrir al bebé con una manta o un edredón. Durante los primeros meses, es mejor prescindir de mantas y almohadas y abrigarse más.
• Si el cabecero de la cama tiene barrotes en los que pueda quedar atrapada la cabecita del bebé, forrarlo temporalmente con algo de tela. Comprobar que no existe ningún hueco entre el colchón y el cabecero o los pies de la cama.
• No permitir que los animales domésticos duerman en la misma cama que el bebé.
NUNCA duerma con su bebé si:
• Se encuentra bajo la influencia de cualquier tipo de droga (incluidos el alcohol y los medicamentos tranquilizantes) que disminuya su sensibilidad a la presencia del bebé.
• Si fuma (aunque no fume en la cama ni dentro de la casa).
• Es usted una persona extremadamente obesa (obesidad mórbida). Este tipo de obesidad puede suponer un riesgo de aplastamiento, porque además puede producirse un hundimiento del colchón debido a su peso, que haría que el bebé rodara hacia usted.
• Está realmente agotada debido a la falta de sueño de tal modo que piensa que su sueño podría ser demasiado profundo como para ser consciente de la presencia del bebé.
• Está dando el pecho al bebé en una superficie blanda, como un sofá o una cama de agua. Una madre demasiado cansada podría quedarse dormida dando el pecho y aplastar al bebé.
• No es usted la madre, sino una cuidadora. No será tan consciente de la presencia del bebé ni se despertará tan fácilmente.
• No permita que los hermanos mayores duerman pegados al bebé si éste tiene menos de nueve meses, por la misma razón.
• No se quede dormida con el bebé en un sofá; podría quedarse encajado entre los cojines y asfixiarse.
• No duerma con el bebé en una cama de agua o superficie en la que pueda hundirse, ni coloque al bebé en una superficie blanda, como un almohadón. El colchón debe ser firme y parejo y estar limpio.
• No lleve lencería con lazos ni joyería en la que pueda quedar atrapado el bebé.
• Evite los olores fuertes de perfumes, lacas, desodorantes… Pueden camuflar su olor natural además de irritar la nariz del bebé.
Utilice siempre el sentido común al dormir con su bebé. No olvide que cualquier cosa que haga que duerma más profundamente de lo habitual o que altere sus patrones de sueño puede afectar a la seguridad del pequeño.
12 Alternativas para las nodrizas nocturnas
Frecuentemente el amamantamiento nocturno es característico en los bebés de alta necesidad. Es como si fueran a su restaurante favorito. El ambiente es apacible, el servicio es familiar, la cocina estupenda y ellos aman a la dirección. ¿Quién puede reprocharles que sean gourmets durante toda la noche?. Intente estas sugerencias para tratar con el amamantamiento nocturno siempre que su bebé tenga más de 6 meses y tome otros alimentos además de leche materna:
1. ¿Cuál es el problema? ¿Cuánto de “problema” tiene el frecuente amamantamiento nocturno?. Esta etapa de alto grado de amamantamiento nocturno pasará. Ambos, tú y tu bebé, algún día dormiréis durante toda la noche. Aunque, si estás privado de sueño hasta el grado de funcionar escasamente al día siguiente, tu maternidad nocturna se resentirá (y tu bebé) y el resto de tus relaciones familiares se deteriorarán. Necesitas hacer algunos cambios en tu esquema de amamantamiento nocturno.
Un principio de crianza que nosotros aprendimos con muchos niños hace tiempo es: SI TE RESIENTES, ¡HAZ UN CAMBIO!. Incluso si tú no puedes conseguir que tu bebe duerma toda la noche de un tirón, puedes ayudarle a reducir el amamantamiento nocturno, haciendo la situación más tolerable para ti. He aquí como:
2. Haz beber mucho a tu bebé durante el día. A los niños pequeños les encanta mamar, aunque a menudo durante el día están tan ocupados que ellos olvidan hacerlo, o mamá está tan ocupada que ella también lo olvida. Pero durante la noche, vosotros estáis tan sólo a unos pocos centímetros de distancia y el niño quiere recuperar el tiempo perdido. (Esta escena es común cuando una madre que amamanta regresa a casa después del trabajo). Encontrando más tiempo para amamantar durante el día el pecho será menos atractivo durante la noche.
3. Incrementa el tacto durante el día. Lleva a tu bebé en una bandolera y dale a tu bebé más contacto durante el día. Es fácil cuando los bebés crecen bastante y disminuye la cantidad de tiempo que necesitan estar en contacto. El amamantamiento durante toda la noche puede a veces ser una señal del bebé a su madre, recordándole que no tenga tanta prisa en que se independice. En un desarrollo sano de la independencia, el niño va y viene, se aleja y se aferra, paso a paso hasta que está más tiempo alejándose que volviendo. Muchas madres notan que sus bebés y niños pequeños muestran un aumento de la necesidad de mamar y de ser cogidos antes de emprender un nuevo estado de desarrollo como puede ser gatear o caminar.
4. Despierta al bebé para una tetada completa justo antes de irte a la cama. A menos que quieras irte a dormir para levantarte tan sólo 1 ó 2 horas después, amamántale justo antes de irte a dormir. De este modo, tu sueño se verá interrumpido una vez menos, y tú (es de esperar) podrás dormir de seguido un buen rato.
5. Aplica el “plan padre”. Trata de hacer que se duerma en una bandolera. Después de haberlo alimentado, pero antes de que esté dormido, paséalo en la bandolera por casa o alrededor del edificio. Cuando esté profundamente dormido, es fácil dejarlo en tu cama, sacarlo de la bandolera y que lo coja papá. Este es un buen modo para que papá tenga parte en la rutina de irse a la cama. Eventualmente, tu bebé asociará los brazos de papá con caer dormido, y él de buena gana aceptará el acomodo de papá en medio de la noche como una alternativa al amamantamiento. Otras formas fáciles de hacer que tu bebé se duerma sin amamantarle incluyen frotar o tamborilear su espalda, cantarle y mecerle, e incluso bailar en la oscuridad algunas melodías que le gusten y/o canturrear nanas.
6. No dejes el pecho tan disponible. Una vez que tu bebé haya sido alimentado para dormir, usa tu dedo para separarle del pecho. Ponte entonces tu pijama sobre el pecho y duerme tapada. Un bebé que no puede encontrar el pezón rápidamente, puede caer dormido de nuevo. Si tú puedes permanecer alejada lo suficiente para evitar que coja el pecho, no lo pueda coger de nuevo tan pronto.
7. Simplemente dí “no”: “No... No... No... Ahora no. Por la mañana. Mamá duerme. Tú duermes también”. Una voz firme pero calmada, apacible, casi siempre lo conseguía. Tú puedes aprender a permanecer tranquila en esta situación cuando sabes que no estás dañando tu protectora forma de crianza.
8. "Los Lunnies se van a la cama". Ahora comienza la publicidad. Alrededor de los 18 meses, tu bebé ya tiene la capacidad de entender frases sencillas. Enseña a tu bebé a no esperar ser amamantado cuando se despierte, diciendo algo como “Cuando el Sr. Sol se levante, puedes mamar de nuevo”. Cuando le ayudes a irse a dormir, (o en el primer o segundo despertar) las última cosa que debería oír es “Mamá se va a la cama, papá se va a la cama, los lunnies se van a la cama, los bebés se van a la cama” (o en lugar de lunnies su peluche favorito). Cuando se despierte durante la noche, lo primero que tiene que oír es un amable recordatorio: “los lunnies se van a la cama, los bebés se van a la cama también”. Esta técnica requiere una o dos semanas de repetición. Pronto captará el mensaje de que el día es para alimentarse y la noche para dormir. Si los “lunnies “permanecen dormidos, los bebés también (o al menos acostados).
9. Ofrece una alternativa. Los bebés con alta necesidad no son fácilmente engañados; ellos no aceptan sustitutos rápidamente. Aunque lo peor es intentarlo. Recuerde, amamantar no siempre significa alimentar. Honra a tu marido con su cuota de “participación nocturna” tan pronto como tu niño pequeño no espere siempre ser acomodado por los lunnies. Esto le dará a papá la oportunidad de desarrollar creativas herramientas nocturnas parentales y al niño la ocasión de ampliar su aceptación de cuidadores nocturnos.
"una de las maneras que nosotros tuvimos de sobrevivir con niños pequeños que quieren amamantar frecuentemente durante la noche fue que yo estuviese temporalmente indisponible durante las “llamadas nocturnas”. El padre podía llevar al bebé en una bandolera, hasta que él se acostumbró a la manera de hacerle dormir del padre. Cuando él se despertaba, el padre de nuevo le confortaba en su necesidad balanceándole y sosteniéndole en una posición acurrucada, usando una cálida envoltura y cantándole una nana. Los bebés pueden inicialmente protestar cuando va su padre en lugar de su madre, pero recuerda, llorar y agitarse en los brazos de un padre amoroso no es lo mismo que llorar “a gritos”. Papá, ten en cuenta que has de permanecer calmado y paciente ante el reto que supone este proceso nocturno. Tú les debes a ambos, madre y bebé, no ponerte nervioso o enfadado cuando tu bebé se resista al acomodo que tú le ofreces.
Intenta que este destete-con-padre empiece un fin de semana o en otro momento en que tu marido pueda conseguir 2 ó 3 noches después de las cuales no tenga que trabajar al día siguiente. Tú probablemente tengas que venderle la idea de esta técnica, aunque nosotros la hemos probado personalmente y funciona. Asegúrate de usar estas tácticas de destete nocturno sólo cuando tu bebé sea suficientemente mayor y tus entrañas te digan que tu bebé mama durante la noche por hábito y no por necesidad.
10. Aumenta la distancia entre ambos al dormir. Si las sugerencias de más arriba no seducen a tu persistente lactante a disminuir sus demandas, aunque tú aún sientas que debes alentarle a hacerlo, intenta otro plan de sueño. Intenta ponerle en una cama “sidecar” (adosada a la tuya), en un colchón o futón a los pies de tu cama o incluso a dormir en otra habitación con un hermano. Papá o mamá pueden acostarse junto al bebé para confortarle si él se despierta. Mamá puede incluso amamantarle si es necesario y entonces volver a hurtadillas a su cama. Si parece continuar cerca le alienta a continuar despierto.
11. Duerma en otra habitación. Si tu bebé persiste en esperar ser amamantado toda la noche, reubica al “comensal nocturno de mamá” en otra habitación y deja al bebé dormir cerca de papá durante unas noches. El debería despertarse menos a menudo cuando el pecho no está tan disponible y cuando se despierte, tendrá que aprender a aceptar el acomodo de papá.
12. Permita el bebé ser el barómetro. Cuando intente cualquier técnica de cambio de comportamiento en un niño, no persista con un mal experimento. Use el comportamiento diurno del niño como un barómetro del tiempo para ver si su cambio en el estilo de crianza nocturna está funcionando. Si después de varias noches de trabajar en el destete nocturno su bebé es el mismo de siempre durante el día, persista con su cambio gradual. Si, sin embargo, su bebé se torna más aferrado, quejoso o distante, tómelo como una pista de que debe ir más despacio en su velocidad de destete nocturno.
Los bebés se destetan y un algún día ellos dormirán a lo largo de toda la noche. Este estado de alta demanda de atención parental nocturna pasará. El tiempo en sus brazos, en su pecho y en su cama es relativamente corto durante la vida de un bebé, mientras que el recuerdo del amor y la disponibilidad permanecerán para siempre.
Guardería y siestas sin llantos
En septiembre suele ser el mes en el que muchos peques inician el curso de guarderías. La mayoría de ellos responden estando más nerviosos los primeros días hasta que aceptan la nueva situación. Esto es completamente normal. La mejor manera de sobrellevarlo es intentar ponernos en su lugar y ayudar a que la transición sea lo más dulce posible.
Muchos padres además de un pequeño lloroso y más demandante se encuentran con un verdadero desbarajuste de los horarios y de las siestas. Esto último se puede evitar o paliar, logrando una aclimatación más rápida y menos traumática del pequeño a la nueva situación.
* Intenta hablar con las cuidadoras y averigua cuáles son sus ideas sobre los pequeños y que técnicas utilizan para ayudarles a dormir. Si usan un método que no compartes, indícales por escrito y con vuestra firma que no usen esos métodos con tu hijo. Adjunta información complementaria si lo deseas. Si la necesitas, contáctanos.
* Si te es posible evita que coincida el inicio de la guarde con la angustia del 8º mes, sabemos que es un periodo en el que los pequeños estén más demandantes y un cambio de esas características puede alargar el proceso. Si es inevitable, no te preocupes, sólo se consciente que estará más llorón y más demandante de lo habitual hasta que se vuelva a sentir seguro.
* Lo que más te ayudara es que tenga una rutina diaria de siestas (y que sea coincidente con los horarios de la guarde) habla con las cuidadoras y infórmate que horarios siguen y ponte manos a la obra progresivamente para acercarte a ellos. Reprodúcelos en casa al menos dos o tres semanas antes de que empiece el curso.
* Muchas veces, la presencia de un objeto familiar en un ambiente extraño reconforta a un bebé ofreciéndole seguridad. A estos elementos se les llama objetos o elementos de transición. Estos, no son más que un sustituto de la figura materna. Es decir, lo sano y natural sería que el bebé estuviese cerca de su madre o cuidador primario y que ningún osito tuviese que sustituir a nadie, pero cuando es inevitable la separación como es el caso que nos atañe, nos puede ser muy útil para que nuestro pequeño aunque esté en una guardería se sienta "como en casa" Elige un peluche con la ayuda de él, aunque sea un bebé tiene preferencias, llévalo debajo de tu ropa y duerme con el unos días para que tome tu olor. Pon el peluche con vosotros siempre que mezas al chiqui para dormirle o le des el pecho.
* Otra idea de la cual se ha hablado en el foro es de proporcionarles una carterita o bolsito con fotos de sus papás y seres queridos, nos parece una idea genial.
* Si alimentas a tu hijo con lactancia natural no es necesario destetar. Muchas guarderías aceptan que se les lleve la leche debidamente refrigerada. Habla con ellos para valorarlo. En todo caso, la lactancia te ayudará a evitar los numerosos virus que abundan en las guarderías y también será una manera perfecta de despedirte y reencontrarte con tu bebé después de una dura jornada laboral para ambos.
8 Hechos sobre el sueño de los niños que todos los padres deberían conocer
Para entender mejor las formas de hacer que tu hijo quiera ir a dormirse y mantenerse dormido, he aquí algunos principios importantes sobre el sueño que todos los padres deberían entender.
1-. COMO DUERME USTED: después de vestirse o desvestirse para ir a la cama, la mayoría de los adultos se ayudan a si mismos a relajarse para el sueño, mediante varios rituales: leer, escuchar música, ver TV o teniendo sexo. (NOTA: supongo que se refiere a los que no tienen hijos, porque los que los tenemos no tenemos rituales, entramos en coma, y tenemos poco sexo en general). A medida que usted cae dormido, sus centros cerebrales superiores comienzan a descansar, permitiéndole entrar en una fase de sueño profundo llamada fase NO- REM (REM = movimientos oculares rápidos). Su cuerpo y mente están relajados durante este periodo de sueño, su cuerpo está quieto, su respiración es pausada y regular, sus músculos están flojos. Después de aproximadamente una hora y media en este estado de sueño, su cerebro comienza a despertar y trabajar, lo que le saca a usted del sueño profundo, y pasa a una fase de sueño ligero o activo, llamado sueño REM (movimientos oculares rápidos). Durante esta fase, sus ojos se mueven bajo los párpados, mientras su cerebro trabaja. Usted sueña, se da vueltas y puede incluso colocar las mantas, sin despertarse por completo. Es durante esta fase cuando usted puede despertarse por completo para, por ejemplo, ir al baño, y luego volver a la cama y volver a dormirse. Estos ciclos se alternan cada dos horas a lo largo de la noche, de forma que un adulto medio duerme unas 6 horas en sueño profundo y 2 en sueño ligero la lo largo de la noche. (NOTA: para completar la información os diré que en los primeros ciclos predomina el sueño profundo y a medida que pasa la noche se hace más largas las fases de sueño ligero). Por tanto, usted no duerme profundamente toda la noche, aunque le pueda parecer que lo hace.
2-. COMO ENTRAN LOS NIÑOS EN EL SUEÑO: está usted acunando, paseando o dando el pecho a su bebé, y sus párpados comienzan a cerrarse, y su cuerpo a relajarse en sus brazos. Sus ojos se cierran por completo, pero sus párpados continúan teniendo pequeñas contracciones y su respiración es irregular. Sus manos están flexionadas y puede que haga algunos gestos involuntarios con la cara, llamadas “muecas del sueño”. Puede incluso continuar succionando de forma parecida a un “aleteo”. Justo en el momento en que usted se flexiona para depositar a su bebé “dormido” en la cuna, para intentar salir silenciosamente de la habitación, se despierta y llora. Esto es así porque no estaba completamente dormido. Estaba aún en fase de sueño ligero cuando le puso en la cuna. Ahora pruebe a dormir a su hijo como lo haga habitualmente, pero hágalo durante un tiempo más largo (aproximadamente 20 minutos). Usted se dará cuenta que las muecas desaparecen, y la respiración del bebé se vuelve pausada y profunda, y sus músculos se relajan por completo: sus manos se abren, sus brazos y hombros cuelgan pesados: señales de sueño profundo. El niño está ahora en una fase de sueño profundo, permitiendo que usted pueda posarlo, respirando con satisfacción, porque el bebé ya está dormido.
Primera lección de “ser padres por la noche”: los bebés necesitan que se les duerma, no solamente que se les deje para que se duerman. Algunos bebés pueden ser dejados somnolientos y se dormirán solos, otros necesitan que sus padres les ayuden a dormirse.
La razón es que, mientras los adultos entramos directamente en la fase de sueño profundo, los niños en los primeros meses entran primero en una fase de sueño superficial. Y tras 20 minutos o más, gradualmente entran en fase de sueño profundo, del cual ya no es tan fácil despertarles. Como probablemente sabrá por experiencia, si usted trata de poner apresuradamente a su hijo en la cama durante este periodo inicial de sueño ligero, habitualmente se despiertan. Con algunos meses más algunos bebés entran con más rapidez en la fase de sueño profundo. Aprenda a reconocer las fases de sueño de su hijo. Espere a que esté profundamente dormido antes de cambiarlo de ubicación.
3-. LOS CICLOS DE SUEÑO DE LOS BEBÉS SON MÁS CORTOS QUE LOS SUYOS: permanezca “adorando” a su bebé dormido y observe su sueño. Alrededor de una hora después de haberse ido a dormir, comienza a estirarse y moverse. Sus párpados aletean, hace muecas, respira de forma irregular y los músculos se tensan. Está volviendo a entrar en una fase de sueño ligero. El tiempo de pasar del sueño profundo al ligero es un periodo vulnerable del sueño, en el que muchos bebés se despiertan si alguna circunstancia les preocupa o incomoda (como el hambre). Si el bebé no se despierta, pasará por esta fase de sueño ligero durante los siguientes 10 minutos y posteriormente entrará de nuevo en el sueño profundo. Los ciclos de sueño de los adultos duran una media de 90 minutos, los de los niños son más cortos (50-60 minutos) así que tienen un periodo de sueño vulnerable cada hora o menos. Si cuando el bebé está en esta fase usted deposita una mano consoladora en su espalda o canta una nana suave, o si él la siente próxima al porque duerme con usted, pasará este periodo sin despertarse.
Segunda lección de “ser padres por la noche”: algunos bebés necesitan que les ayuden para volverse a dormir.
Hay algunos niños que pueden pasar este periodo sin despertarse, y que, si se despiertan, pueden relajarse a si mismos para volverse a dormir. Otros necesitan una mano amiga, voz o pecho para entrar de nuevo en el sueño profundo. De estos simples hechos sobre el sueño, se deduce que uno de los objetivos de los padres por la noche es crear un entrono para dormir que ayude al bebé a pasar estos periodos vulnerables sin despertarse, para que entre de nuevo en la fase de sueño profundo.
4-. LOS BEBÉS NO DUERMEN TAN PROFUNDAMENTE COMO USTED: no solamente les lleva más tiempo dormirse y tienen periodos de sueño vulnerable con más frecuencia, sino que además, el sueño ligero dura el doble que el de un adulto. A primera vista esto no parece honrado para los padres cansados de cuidar al niño todo el día. Pero si consideramos el principio de desarrollo que dice que los bebes duermen (o no) de la forma en que lo hacen por una razón vital, puede sernos más fácil entender las necesidades de sueño de su hijo, y desarrollar una forma de ser padres por la noche que ayude, en lugar de dañar los ritmos naturales de sueño de su hijo. Por esto estoy en contra de los “entrenadores de sueño”, que anuncian una variedad de técnicas diseñadas para que el bebé duerma toda la noche, a un precio, y con un riesgo.
5-. LOS DESPERTARES NOCTURNOS TIENEN BENEFICIOS PARA LA SUPERVIVENCIA: en los primeros meses, las necesidades de los bebés son las más altas, y su capacidad de comunicación la más baja. Suponga que un bebé durmiera profundamente durante la mayor parte del tiempo. Algunas de sus necesidades básicas quedarían descubiertas. Los bebés pequeños tienen estómagos pequeños, y la leche materna se digiere con rapidez. Si el estímulo del hambre no le despertara con facilidad, no sería bueno para su supervivencia. Si la nariz del bebé estuviera obstruida y no pudiera respirar, o tuviera frío o necesitara calor y su estado de sueño fuese profundo de forma que no pudiera comunicar sus necesidades, su supervivencia estaría comprometida.
Una cosa que hemos aprendido en nuestra práctica como pediatras es que los bebés hacen lo que hacen porque están diseñados así. En el caso del sueño de los niños, las investigaciones sugieren que el sueño activo protege a los bebés. Suponga que su bebé durmiera igual que un adulto, es decir, predominantemente con sueño profundo. Suena maravilloso. Para usted, puede, pero no para un bebé. Suponga que el bebé tiene necesidad de calor, comida o tiene obstruida la vía aérea, y que el sueño es tan profundo que no le permite actuar para corregir esto problemas. Su bienestar estaría en peligro. Aparentemente los bebés vienen configurados con unos patrones de sueño que les permiten despertarse en respuesta a circunstancias que afectan a su bienestar. Creemos, y los investigadores lo confirman que las frecuentes fases de sueño REM (activo) sirven a intereses psicológicos de los bebés en los primeros meses, cuando su bienestar está más amenazado.
Tercera lección de “ser padres por la noche”: intentar que un bebé duerma demasiado profundamente demasiado pronto puede no ser lo mejor en términos de desarrollo del bebé. Por esto, los nuevos padres vulnerables a los “entrenadores de sueño” no deberían sentirse presionados para hacer que sus bebés duerman demasiado profundamente demasiado pronto.
6-.LOS DESPERTARES NOCTURNOS SON BENEFICIOSOS ARA EL DESARROLLO: los investigadores del sueño creen que los bebés duermen más “inteligentemente” que los adultos. Teorizan que el sueño ligero ayuda al cerebro a desarrollarse, ya que es cerebro no descansa durante el sueño REM. De hecho el flujo sanguíneo al cerebro casi es el doble durante las fases REM. 8este incremento de flujo es particularmente evidente en las áreas cerebrales que controlan automáticamente la respiración). Durante el sueño REM el cuerpo incrementa la síntesis de ciertas proteínas de los nervios, los bloques de construcción del cerebro. También se cree que el aprendizaje ocurre durante las fases activas del sueño. El cerebro puede usar este tiempo para procesar la información adquirida mientras estamos despiertos, guardando aquello que es útil y descartando lo que no lo es. Algunos investigadores del sueño, creen que el sueño REM actúa autoestimulando el cerebro en desarrollo, proveyendo imágenes beneficiosas que promocionan el desarrollo mental. Durante esta fase de sueño ligero, los centros superiores del cerebro se mantienen operativos, mientras que en el sueño profundo estos están en silencio. Es posible que durante esta etapa de crecimiento cerebral rápido (los cerebros de los bebés alcanzan el 70% del tamaño adulto durante los primeros dos años) el cerebro necesite continuar funcionando durante el sueño para desarrollarse. Es interesante anotar que los bebés prematuros pasan el 90% de sus horas de sueño en sueño REM, posiblemente para acelerar el crecimiento cerebral. Como puede ver, el periodo de la vida en el que los humanos duermen más y en el que el cerebro se desarrolla más rápidamente, es también cuando más sueño activo se tiene.
7-.MIENTRAS CRECEN, LOS BEBÉS ALCANZAN LA MADUREZ EN EL SUEÑO: “vale”, dirá usted, “entiendo este diseño en desarrollo, pero ¿Cuándo dormirá mi bebé toda la noche?”. La edad a la que los bebés se asientan (es decir: se van a dormir con facilidad y permanecen dormidos) varía ampliamente de unos niños a otros. En los primeros tres meses, los bebés pequeñitos rara vez duermen más de 4 horas seguidas, sin necesitar alimento. Los bebés pequeños tienen estómagos pequeños. Suelen dormir un total de 14-18 horas al día. Desde los 3 a los 6 meses muchos bebés comienzan a establecerse: están más despiertos por el día y algunos pueden dormir periodos de 5 horas. Es esperable en este periodo uno o dos despertares nocturnos. También observará en este periodo que las fases de sueño profundo se alargan. Los periodos vulnerables para los despertares nocturnos disminuyen y los bebés entran en el sueño profundo más rápidamente. Esto se llama maduración del sueño.
Lección 4 de “ser padres por la noche”: un hecho importante a recordar es que los hábitos de sueño de su bebé son más un reflejo de su temperamento (del bebé) que del estilo de crianza que haya elegido. Mantenga en su mente que otros padres habitualmente exageran lo que duermen sus hijos, como si eso fuera una marca de buena paternidad, que no lo es. No es su culpa que el bebé se despierte.
8-. BEBÉS QUE CONTINÚAN DESPERTÁNDOSE: cando los bebes maduran a estos patrones similares al adulto de sueño, varía de unos a otros. De forma que mientras la mayoría de bebés alcanza esta madurez en algún momento durante la segunda mitad del primer año, muchos continúan despertándose. ¿La razón? estímulos dolorosos como catarros, erupción de los dientes se hacen más frecuentes. Adquisición de hitos del desarrollo como sentarse, gatear y caminar puede llevar a los bebés a practicar estas habilidades durante la noche. Después entre el año y los dos años, cuando el bebé comienza a superar estos estímulos, comienzan otras causas como la angustia de separación y las pesadillas.
De todas formas, aunque comprenda la razón por la cual los bebés son propensos a despertarse, se da cuenta que sigue siendo importante para los padres y los bebés tener un sueño reparador por las noches, de otro modo, el bebé, los padres y su relación no irán bien
¿Cómo es el sueño de los bebés?
Se sabe que los esquemas de sueño se empiezan a formar antes del nacimiento. La fase REM o sueño activo es la primera en formarse y ya se detecta en fetos de 6 o 7 meses de gestación, y la no-REM o sueño tranquilo no se detecta en los fetos hasta el 7º o 8º mes de gestación y en una proporción muy baja en comparación con la anterior, proporción que se mantendrá durante algunos meses más.
Es decir, en el momento de nacer, las etapas de sueño ya están establecidas (REM y no-REM), pero presentan diferencias con las de un niño mayor y con la de los adultos.
En el primer estadio de evolución del sueño de los niños, predomina el sueño activo (REM) , ya que se ha demostrado que el sueño tranquilo (no-REM) requiere una mayor madurez cerebral.
Se ha encontrado que el sueño activo está relacionado en el desarrollo del feto y del bebé, en este estado el cerebro recibe estímulos, estos impulsos atraviesan los nervios usados por los sentidos (oído, tacto, olor, gusto y vista) y se sospecha que más adelante el cerebro incorpora estos estímulos al sueño (por eso en la fase REM se sueña). En el caso de los bebés estos estímulos ayudan a que el cerebro SE desarrolle. Esta necesaria maduración es imprescindible para la formación correcta de los centros cerebrales más importantes.
Por lo anteriormente expuesto se deduce que el sueño activo es el más importante para los bebés. Un recién nacido pasa el 50% de sueño en REM, proporción que mantendrá hasta los tres años que disminuirá hasta un 33%, para llegar finalmente a un 25% en la adolescencia y en la edad adulta.
En un recién nacido la fase de sueño activo (REM) se detecta fácilmente, ya que durante ella, el bebe presenta respiración irregular, se observa movimiento de sus ojos a través de los párpados, y a veces tienen movimientos musculares que parecen sonrisas. Cuando un bebé está en sueño tranquilo (no-REM) su respiración es pausada y más profunda, y su musculatura está relajada. Cada vez que se pasa de un estado REM a un no-REM se complementa un ciclo de sueño.
¿Cuanto tienen que dormir los niños ?
Edad Nº de siestas Duración siestas (horas) Horas de sueño nocturno* Total horas sueño
1 mes 3 6-7 8-10 15-16
3 meses 3 5-6 10-11 15
6 meses 2 3-4 10-11 14-15
9 meses 2 2-4 11-12 14
12 meses 1-2 2-3 11-12 13-14
2 años 1 1-2 11-12 13
3 años 1 1-2 11 12
4 años 0 0 11 11-12
5 años 0 0 11 11
¿Por qué le tengo que ayudar siempre a dormir y tardo una eternidad en lograrlo aunque veo que se cae de sueño?
Cada bebé es diferente, pero a la mayoría les va muy bien comenzar a dormir en el rango de 20.30-21.00, sobre esa franja horaria se ponen en funcionamiento una serie de mecanismos hormonales en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro que inducen al sueño
Cuando los bebés son muy pequeños tienen horarios muy irregulares y con muchas horas de sueño diario (solo comen y duermen) y es normal que los pongamos a dormir a las 11, de la noche..., pero cuando se hacen un poquito más grandes (a partir de los 4 meses más o menos) cambian sus ritmos de vigilia-sueño y pasan más horas despiertos durante el día.
Por eso, al final de este (y si se le añade el agravante de o dormir bien las siestas), están tan cansados que les cuesta muchísimo dormirse y pueden mostrarse a la hora de dormir muy activos, nerviosos e incluso gruñones.
¿Por qué se despierta en la noche y solo se vuelve a dormir con ayuda?
Una explicación a esto sería la siguiente:
El sueño de los seres humanos se compone de dos fases una con movimientos rápidos de los ojos REM y otra de sueño profundo REM. Cada vez que se pasa de una fase a otra se complementa un ciclo de sueño y al pasar de un ciclo a otro casi nos despertamos. De este modo todas las personas experimentan cierto número de breves despertares durante la noche, en especial cuando están soñando (durante el sueño REM, poco profundo) En general, los individuos no están conscientes de estos despertares y se vuelven a quedar dormidos rápidamente. Los bebés también experimentan estos cambios de ciclo con sus consiguientes breves despertares pero con la particularidad de sus ciclos de sueño son más breves y más numerosos
El ciclo más largo de sueño de un bebé son de 5 horas y media, y es esto lo que pretendemos con la participación en este grupo, estimular para conseguir estas horas de sueño ininterrumpido y poco a poco ir logrando un poco más.
De lo anteriormente expuesto se deduce que todos los bebés (al igual que todos los adultos) se despiertan naturalmente 4 ó 5 veces por noche después de haber soñado. Como no se despiertan por completo, muchos de ellos se pueden volver a dormir solos. Sin embargo, muchos otros lloran para llamar a su padre o su madre, para comprobar que siguen ahí y que no han sido abandonados o para que les ayuden a volver a dormir. Como generalmente se duermen siendo mecidos, mamando, con el chupete... no asocian la cuna con el sueño.
¿A qué edad del bebé se pueden tomar acciones para mejorar las noches?
El sueño de un recién nacido está repartido durante todo el día por lo cual es inútil intentar imponer un patrón de sueño a un bebé recién nacido y hasta los tres meses. Durante este periodo inicial de su vida se dedica principalmente a satisfacer sus necesidades: de comer, de ser limpiado y de tener contacto con su madre y cuando están satisfechas duerme. A no ser que sufra de cólicos, este trastorno pasajero le amarga las tardes y las noches, sin otro consuelo que poder estar en los brazos de sus padres para aliviarle.
Es más adelante, allá por el 4º- 5º mes que ya se empiezan a distinguir periodos de vigilia más prolongada durante las horas de luz y sueño durante la noche. Y es durante este periodo donde se pueden hacer una serie de acciones que predispongan al bebé para el sueño (generalmente una rutina de buenas noches) y así ayudarle a establecer unos patrones de sueño cada vez más estables y más largos.
¿Cómo puedo ayudarle a dormir? ¿Cómo puedo reducir los despertares?
Aquí es donde entra la función del foro de Dormir sin llorar, ya que para ayudar a dormir a un bebé o intentar que no se despierte durante la noche antes hay que conocer la situación inicial y en función de esta tomar medidas. Medidas que por supuesto serán diferentes en cada caso y en cada familia, ya que no todo el mundo tiene las mismas costumbres, algunos bebés duermen en su cuna, otros con sus padres, unos toman biberón, otros pecho.... y la intención es mejorar el sueño sin alterar el tipo de vida que tiene cada casa y por supuesto sin dejar llorar al bebé. En otras palabras hay que encontrar soluciones personalizadas.
Para ello entras en el foro, nos cuentas cual es el problema y cuales son las costumbres de tu casa y en función de esto se hace un plan personalizado para mejorar el sueño.
También puedes visitar el foro sin necesidad de darte de alta, a lo mejor hay casos similares al tuyo que ya han tenido respuesta y encuentras ideas para mejorar vuestras noches.
¿Cuáles pueden ser las causas de que los niños no concilien el sueño?
La primera causa de que los niños no duerman como no gustaría a sus madres y padres es biológica y natural. Los niños pequeños, sobre todo los bebés, están preparados para despertarse porque lo necesitan para sobrevivir. Es por ello que sus fases de sueño son diferentes de las de los adultos y en ellos predominan las fases de sueño ligero. Un bebé necesita despertarse para comer cada tres o cuatro horas, necesita alertar a su cuidador de que tiene frío o calor, de que está sucio, de que se siente mal, etc. Por eso es completamente normal y sano que un bebé recién nacido se despierte varias veces por la noche.
Ahora bien, como madres y padres la dificultad de conciliar el sueño de nuestros hijos y sus despertares nos resultan agotadores y terminan por pesarnos en nuestras actividades cotidianas.
Para ayudarnos existen algunas técnicas que nos ayudan primero a reducirlos y luego, a medida que crecen nuestros hijos (y su sueño madura) a anularlos.
Si nos centramos en los problemas de conciliación (ayudarle a dormir) nos encontramos con diferentes tipos de “problemas” (lo entrecomillo porque son problemas para nosotros como adultos, no para nuestros hijos).
1- Los bebés trasnochadores, esos que se duermen a horas muy tardías
2- Los bebés que odian la cuna y que en cuanto la sienten se despiertan. (En broma le llamamos el síndrome de la cuna con pinchos).
3- Y algunos padres también consideran un problema que niño o bebé necesite la presencia paterna o materna para conciliar el sueño.
En los dos primeros puntos, la principal causa que he observado es la falta de una rutina para ir a dormir, es decir, la presencia de ciertas actividades que tranquilicen al bebé y lo ayuden a entender que va siendo hora de pensar en dormir. Muchos padres excitan a sus hijos mediante el juego antes de ir a dormir logrando así posponer la hora de sueño ya que un niño cansado y excitado es más difícil de relajar. (Igual que nos pasa a los adultos).
En el tercer caso: la presencia de la madre o padre para conciliar el sueño, aunque muchos padres lo vivan como un problema, no lo es en absoluto. Es normal que los bebés y los niños requieran de la presencia paterna. Esto les brinda seguridad y afecto creando fuertes lazos de apego que resultan muy enriquecedores para el futuro y para la vida familiar.
Sueños y pesadillas
Por lo general los sueños son agradables o aburridos, y para muchos niños pequeños constituyen un problema cuando les dan miedo. Las pesadillas son episodios de sueño con ansiedad que surgen generalmente durante el sueño paradójico y que pueden despertar al niño.
Es difícil saber porque los niños tienen pesadillas. Opina que se trata de niños con un nivel intelectual superior a la media, siendo importante evitar que se exciten y alboroten demasiado antes de ir a dormir. Según algunos pediatras los resfriados y obstrucciones nasales pueden ser los desencadenantes de pesadillas, sobre todo cuando aparecen imágenes de asfixia, ahogos,...
Indudablemente las pesadillas son más frecuentes cuando el niño está preocupado o ansioso por algo. Si son muy frecuentes, por ejemplo casi diarias, entonces probablemente estén relacionadas con inseguridad en el niño por algún motivo en casa o en el colegio. Por lo general no sirve de nada preguntarle al niño qué es lo que le preocupa. Pero muchas veces, solo el hecho de charlar con el niño sobre lo que le ocurre ya pone fin a las pesadillas.
Se observa un sensible aumento de pesadillas en aquellos niños que han estado separados de sus madres durante un periodo largo de tiempo, sobre todo más de cuatro semanas. Y todavía más si el niño está separado de su madre, y además hospitalizado. Existen menos posibilidades de que esto ocurra, si aunque el niño este separado de su madre, duerma en su hogar.
Frecuentemente se considera a la televisión como la causante de las pesadillas. Se ha dicho que una de las consecuencias de mirar los programas y películas violentas antes de acostarse es la aparición de más alteraciones nocturnas. Ambos grupos vieron un programa en la televisión. Mientras unos miraron un western violento y sanguinario, los otros hacían lo propio con una comedia romántica. El resultado fue que en ninguno de los dos grupos, los niños soñaron lo que habían visto, sin embargo el grupo que había visto el western, tuvo sueños con imágenes más vivas e intensas, aunque nunca fueron pesadillas. Es una cuestión de sentido común aconsejar a los niños que no vean programas o películas de miedo antes de acostarse, no tanto por el posible riesgo de tener pesadillas, sino por el simple hecho de que les va a ser más difícil conciliar el sueño.
Los niños que comparten la misma cama o la misma habitación sufren menos pesadillas. Muchas familias que primero han hecho dormir a sus hijos en habitaciones separadas y después en una cama familiar, explican que el hecho de dormir juntos conlleva una reducción inmediata de las pesadillas.
Terrores nocturnos
Muchos padres confunden las pesadillas con los terrores nocturnos cuando en realidad son cosas muy distintas. Los terrores nocturnos ocurren en el primer tercio de la noche, el niño que hasta ese momento estaba durmiendo calmadamente, se sienta de forma brusca en la cama gritando intensamente. Se pueden producir toda una serie de vocalizaciones acompañadas de manifestaciones de una ansiedad intensa. Se pueden producir también gestos incoordinados y rápidos. A pesar de toda esta actividad el niño puede tardar entre cinco y diez minutos en despertarse, en el caso de que esto ocurra. En plena crisis no reconocerá a sus padres y estará desorientado. La única cosa que un padre puede hacer por su hijo es abrazarle y tranquilizarle intentando no despertarle hasta que se calme. El niño no se acordará de nada de lo sucedido.
Los terrores nocturnos están estrechamente relacionados con el sonambulismo. Ambos aparecen durante la misma fase de sueño y según parece ambos tienen un componente hereditario importante. Un estudio realizado con gemelos reveló que si un miembro del par de gemelos un vitelinos presenta uno de estos trastornos, el otro miembro tiene una probabilidad seis veces mayor de presentarlo él también, que si los gemelos son bivitelinos. Esto supone que se trata de un trastorno de base genética más que ambiental. De modo parecido, el 80% de sujetos sonámbulos y el 96% de sujetos con terrores nocturnos, tienen familiares en primer, segundo, y tercer grado que también sufren uno o ambos trastornos.
Los terrores nocturnos desaparecen con el tiempo. Por muy alarmantes y angustiosos que sean, son inofensivos y sus efectos tanto a largo como a corto plazo, no son más que la interrupción del sueño de la familia.
Apego, angustia y crisis varias
Qué son las crisis de angustia de separación?
La angustia de separación es un proceso de índole psicológica que la mayoría de los bebés experimentan sobre los ocho meses de edad y que se manifiesta intermitentemente hasta los 3 años aproximadamente.
Cuando generalmente empiezan a gatear, los bebés suelen pasar por un período en el cuál le temen a los extraños, lo que demuestra que poseen la capacidad para reconocer a las personas de su entorno mediato.
Se considera que la necesidad de vinculación del bebé con su madre es una necesidad primaria.
“Miedo a la faz desconocida” que se da hacia el 8º mes. El bebé ya reconoce el rostro materno y percibe su ausencia.
En que qué consisten?
Suele suceder que lloran mucho durante el día y se despiertan más de lo habitual durante la noche, que quieren estar en brazos más de lo habitual y que no desean estar más que con la madre. La manifiestan todos los bebés, tanto si la mamá trabaja fuera de casa o no.
“Yo me paso las 24 horas del día literalmente pegada a ella, ahora os escribo con ella encima si salgo de una habitación o me la llevo o sino ya se encarga ella de venir detrás de mí, si está con su papi en cuanto salgo, ya va a darle la mano a su padre para que la lleva a donde yo he ido, con lo cual hace mucho que no sé lo que es ir al baño yo sola ni nada por el estilo Y bueno después de una temporada muy buena de noches y de que a a ella nunca le gustara el colecho pues ahora nos pasamos colechando prácticamente toda la noche y lo peor es que a veces si no me siente llora completamente angustiada, necesita que la toque constantemente y de verdad que lo hago, pero no le puedo evitar algunos momentos en los que lo pasa mal”
“desde hace algun tiempo mi bebe esta muuuuuuy pegajoso, me refiero a que no quiere que lo coja nadie, solo yo, en cuanto me ve se tira hacia mi y no quiere cuentas con nadie, ni siquiera con su padre, si esta sentadito en la manta esta bien si no me ve , como me vea llora para que le haga caso... cuanto le durara esto??
Es que además le afecta al sueño ya que tiene que dormir encima mía y si me muevo y me lo separo un poco al poco rato se despierta y llora...”
La angustia de separación está muy relacionada con el apego, pero la diferencia es que el apego es la relación entre el bebé y su cuidador que se manifiesta en las primeras semanas de la vida. El vínculo es un proceso más psicológico y en esta relación son partícipes la madre (o la persona que lo cuida) y el bebé: Uno emitiendo señales y el otro respondiendo satisfactoriamente a éstas. Cuando el bebé percibe que el vínculo está en peligro o cree que la persona a la que está vinculado se puede alejar se desencadena las crisis de angustia de separación.
Las señales que suelen emitir los bebés para establecer un vínculo que garantice su supervivencia suelen ser: llorar, buscar contacto ocular, succionar, acercarse a la madre, o seguirla con la mirada.
Las repuestas que esperan en la madre son :
Atención inmediata
Interpretación,
Anticipación
Comunicación
Y contacto visual y físico.
Si no se responde a estas llamadas de esta forma puede ser una experiencia muy estresante para el bebé, ya que para él, la separación de su madre o cuidador primario lo vive como una amenaza para su supervivencia. El mecanismo es innato en los recién nacidos para ayudarles a sobrevivir.
Este apego se dispara de forma dramática cuando la madre se aleja. Las separaciones tempranas de la madre incrementan los niveles de corticotropina, la sustancia bioquímica del miedo, ya que esta inclinación natural constituye la base de la socialización y es una tendencia ancestral del ser humano el estar vinculado y unido a otros.
El apego a las figuras que le cuidan y el diálogo que con ellas se establecen son la piedra filosofal de la confianza del pequeño, ya que con él se construye una base segura desde la que el bebé hace excursiones al exterior y a los demás, cada vez más lejanos. “La base” o refugio seguro del apego familiar es el punto de partida.
El apego tiene un papel muy importante en la maduración integral del niño, su futura competencia social y su afectividad. Las investigaciones más recientes indican que los niños que van a la escuela que tienen un apego seguro son capaces de interaccionar con los maestros y los demás; el mundo exterior se ha convertido en algo valioso que merece la pena explorar.
No sólo se apegan a mamá, el bebé irá ampliando su círculo de personas importantes y llegará un momento en el que también manifestará angustia cuando se aleje el papá o los abuelos.
En qué momento se dan las crisis de angustia de separación?
Como hemos comentado, la angustia de separación se suele manifestar en cualquier momento en el que el bebé o el niño ve peligrar la relación con la figura de apego.
- a los 8 meses aparece la conciencia de la madre como ser aparte y la permanencia de objeto (saben que mamá existe aunque no la puedan ver). Pero además muchos bebés a esa edad comienzan a poder separarse de su madre mediante el gateo.
- a los 12 meses comienzan a caminar
- a los 16-18 con el inicio del periodo de auto afirmación se manifiestan a diario los berrinches y enfados, con el consiguiente cambio de las relaciones con la madre (correcciones a diario, que le producen inseguridad)
La angustia de separación también puede presentarse o volver en casos como inicio de la actividad laboral de la madre , viajes, entrada al colegio, visitas a otras casa, , cambio de cuidadores, llegada de un hermano, o cualquier circunstancia en la que la madre no esté tan accesible, es decir: en cualquier situación en la que el bebé o niño perciba una amenaza que pueda separarle de su figura de apego.
"Hace 2 semanas se puso malito y estuvo 4 días sin ir a la guardería. Lo pude dejar con mi madre. Como estaba con fiebre y resfriado no paraba de pedir brazos. Incluso una noche tuve q dormir con él pq necesitaba tenerme cerca tb por la noche. Estaba malito.
Desde entonces le ha cambiado el carácter. Ahora ya está bien. No tiene mocos, fiebre, etc... Lleva una semana comiendo bien de nuevo... Pero....
Llora cuando lo dejo en la guardería. No quiere jugar en el parque con otros niños. Apenas se relaciona. Quiere estar todo el tiempo en brazos. Solo quiere q estar en casa. No quiere ir al parque. NO quiere vestirse por las mañanas"
Cómo la manifiesta el bebé o el niño?
Las manifestaciones conductuales más típicas son:
-En el caso de bebés: Llantos exagerados, de desesperación, noches muy difíciles, con muchos despertares y negativa ir a dormir.
- Y en el caso de niños mayores, toman un aire más psicológico con:
Preocupación exagerada y persistente por los posibles daños que puedan sufrir las personas allegadas al niño, o temor de que no regresen si se van;
temor a que una catástrofe provoque la separación;
negación de ir a la escuela, o resistencia a ello, con el fin de permanecer más tiempo en casa junto a las personas a las que está vinculado;
temor o negativa a dormir fuera de casa;
temor o negativa a estar solo;
Pesadillas sobre temas de separación;
Angustia de anticipación o quejas somáticas (dolor de barriga, mareos...) cuando el niño prevé una separación.
Durante cuánto tiempo se presentan las crisis de angustia?
La angustia de separación, que suele comenzar a los 8 meses, se puede presentar intermitentemente y suele perder intensidad (que no desaparecer del todo) a los dos años, momento en el que ya son capaces de entender que aunque la madre no está presente, ella regresará, y además pueden prever su regreso.
Aún así las crisis de angustia de separación se pueden presentar en cualquier momento , especialmente cuando el bebé está alcanzando un hito evolutivo (como gatear o andar) o cuando las circunstancias de cada familia le suponga un alejamiento físico o psíquico de la madre (inicio guardería, vuelta al trabajo, enfermedad... o en niños más mayores: el inicio del colegio)
Cómo ayudar-nos a superarlas?
Mostrando sensibilidad hacia tu hijo, reaccionando rápido y coherentemente entre la acción del niño y tu respuesta, manteniendo un contacto físico frecuente: besitos, abrazos, juegos de falda, etc, manteniendo el contacto ocular procurando estar siempre que puedas en el campo de visión del pequeño. Si no puede ser, háblale.
También hay algunos juegos que pueden ayudar a superar esta etapa:
CU CU: escondiendo tu cara con tus manos o con un pañuelo y aparecer.
NO ESTOY: El niño en su desarrollo alcanza la madurez necesaria para creer que si se tapa los ojos no lo podrán ver. Es importante que le sigas el juego y muy extrañada le preguntes "dónde está xxx?" y te sorprendas cuando aparezca.
Este juego ayuda al niño a superar la etapa de separación de mamá sin pánico, al ver desaparecer y aparecer la cara de mamá, especialmente adecuado para niños muy apegados a su figura materna.
Estas series de "escondidas" favorecen una progresiva separación entre el pequeño y la madre evitando el pánico por el cual pasan muchos niños.
¿DÓNDE ESTÁS? Cuando estás en casa puedes jugar a esconderte detrás de la puerta o de muebles mientras el niño te ve, luego le llamas para que acuda a buscarte. Este juego le dará confianza suficiente para afrontar tus partidas. Poco a poco será él el que se esconderá y tú tendrás que buscarle.
Siempre que te escondas, tu hijo tiene que ver dónde te has ocultado. Debes observar la reacción de tu hijo en cada uno de los juegos, ya que es importante que no se asuste; si ves que esto sucede, no te escondas, haz aparecer o desaparecer un títere, muñeco,... Dale tiempo para que coja confianza.
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