¿Y la comida?
¿Cada cuánto le doy de comer?
En las primeras semanas debe comer a demanda. Si le das el pecho, te lo pedirá cada 2 o 3 horas. Y si le das biberón, puede que cada 3 o 4 horas.
¿Qué hago si tiene gases?
Colócale en posición vertical apoyando su cabecita sobre tu hombro. Con la palma de la mano, dale golpecitos muy suaves en la espalda hasta que eructe. Algunos bebés tardan más que otros en lograrlo. Y es normal que expulsen un poco de leche con los gases.
A cada edad, su menú
Un menú, 5 meses
Entre los 5 y los 7 meses el bebé duplica el peso que tenía al nacer. El niño comienza a mantenerse sentado e intenta tocar con las manos todo lo que lo rodea. Ha alcanzado en parte su madurez digestiva: es capaz de descubrir poco a poco nuevas “sensaciones alimenticias”. Solo hay una regla de oro: no tener prisa.
Proponle nuevas recetas
Durante sus primeros seis meses de vida, al bebé le basta con una alimentación basada en la leche. Para evitar problemas de alergias, se desaconseja una diversificación nutritiva demasiado precoz.
Lo ideal sigue siendo la lactancia materna, pero no debes culparte si no quieres o no puedes amamantarle: las leches industriales son un sustituto eficaz. Existe leche maternizada para cada edad de crecimiento del bebé: leche de inicio hasta la diversificación de la alimentación, y leche de continuación hasta el primer año.
La diversificación de la alimentación comienza por la introducción de harinas sin gluten, luego fruta como complemento de la leche, luego hortalizas y prosigue con la incorporación de la carne.
El periodo comprendido entre los 5 y los 7 meses es el de la introducción de las verduras, empezando por las de sabor ligeramente azucarado, como las zanahorias o los puerros. No conviene mezclar diferentes hortalizas a la vez para poder detectar más fácilmente, si se diera el caso, el alimento al que el niño puede ser alérgico. Enseguida se puede comenzar con la carne, más adelante con el pescado y después, con los huevos. En el caso de niños con padres alérgicos, conviene retrasar la incorporación de alimentos como los huevos, el pescado, las frutas exóticas o los frutos secos (cacahuetes, nueces, etc.) y sus derivados hasta que el bebé cumpla el año y, si es posible, hasta los dos.
Si no tienes suficiente tiempo para cocinar, puedes recurrir a los potitos, irreprochables desde el punto de vista nutricional.
Cómo dárselo
Ha llegado el momento de las primeras cucharadas (es preferible una cucharilla de silicona, ya que es menos irritante para las encías que una de metal), pero a esta edad la cucharilla debe ser, además de un medio para la alimentación, un juego. Conviene empezar utilizándola en una de las cuatro comidas, pero sin forzar al niño. Tiene tiempo de sobra para acostumbrarse.
El menú
• Desayuno: dale el pecho o un biberón de alrededor de 210 ml sin forzarlo para que lo termine.
• Comida: entre 100 y 200 g de puré de verduras mezclado con 10 ó 15 g de carne y un chorrito de aceite. De postre puede tomar compota, frutas en puré o un yogur.
• Merienda: compota y/o yogur. De vez en cuando, un biberón o el pecho. Los lácteos son indispensables si no ha tomado al mediodía.
• Cena: puré de verduras con un chorrito de aceite, seguido de leche.
IMPORTANTE:
–No añadas sal ni azúcar a los alimentos.
–Comprueba siempre la temperatura de los alimentos antes de dárselos a probar al niño.
–El niño debe tomar al día medio litro de leche (leche, lácteos).
Momentos importantes
Una vez que abandona su alimentación exclusivamente a base de leche, hay que empezar a incorporar nuevos alimentos, siguiendo las instrucciones del pediatra. Ya desde este instante empezarán a emitir su opinión particular. Hay que tener paciencia, aprender a comer lleva su tiempo.
A partir de los 6 meses, con sus dientes incipientes, le encantará masticar. Poco a poco se deberá prescindir de las papillas de textura fina y homogénea. Muchas mamás prolongan los purés durante demasiado tiempo (“en el puré le meto de todo”). La masticación es primordial, no solo para guiar la erupción de los primeros dientes, para evitar las mal posiciones dentarias o para desarrollar el adecuado desarrollo mandibular, sino también para la correcta evolución del lenguaje. Además, una masticación adecuada permite saborear la comida, ya que permite que las papilas gustativas obtengan una valiosa información.
De los 9 a los 12 meses, al mismo tiempo que incorpora sabores nuevos, quiere ser independiente y empieza a usar sus dedos para comer: ¡con la cuchara es muy difícil! Deberá aprender a manejarla, aunque la comida no siempre termine en el lugar correcto.
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